La religión, una cuestión de fe y de costumbres
No en vano Expedito es el santo de las “causas urgentes”. Tendría que haber nacido en Argentina, donde todo es urgente; nada puede esperar; nos domina el ansia y, en consecuencia, la liviandad. Rosa Bertino.
"La Policía dice que por acá pasaron más de 250 mil personas. No sé cómo hacen para calcular… sólo sé que viene muchísima gente", admitió el párroco de Nuestra Señora de Balvanera. En ese barrio porteño, se encuentra el altar de San Expedito, cuya celebración (19 de abril) esta vez cayó en Semana Santa. La coincidencia permitió arribar a la molesta comprobación de que el centurión romano hoy convoca más que la Pasión de Cristo. Y que esa misma gente no concurre regularmente a la iglesia ni participa de las actividades parroquiales. No en vano Expedito es el santo de las "causas urgentes". Tendría que haber nacido en Argentina, donde todo es urgente; nada puede esperar; nos domina el ansia y, en consecuencia, la liviandad. Cualquier empresa, pequeña, mediana o grande, lleva tiempo y esfuerzo. Moisés demoró 40 años (medición bíblica) en conducir a su pueblo hacia la libertad. Como es sabido, el Pésaj (pasaje) de los hebreos es antecedente y sinónimo de la Pascua cristiana. En Capital Federal, las visitas guiadas ya incluyen iglesias y sinagogas, porque no es cuestión de seguir perdiendo asistentes. Tiempos dudosos. Así son estos tiempos. Desde fines de la década de 1980, el santuario de la Virgen de San Nicolás es punto de referencia y peregrinación. Dirigentes obreros y punteros políticos no se atreven a faltar. Cada 25 de septiembre, el oratorio santafesino da otra muestra de fe "a cielo abierto", a la que parece proclive el mundo actual. Por un lado, mejor. Por el otro, es una pena que la belleza de las iglesias sea cosa del pasado para generaciones enteras. Y que se haya perdido la costumbre de la introspección. De estar un buen rato con uno mismo y con Dios, o con quien sea el depositario de nuestra más alta estima y confianza. Sondeo. En 2008, un organismo platense avalado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) hizo la primera encuesta sobre creencias y actitudes religiosas. Nueve de cada 10 argentinos sigue creyendo, aunque casi tres se asumen como ex católicos y no participan para nada de los cultos. Sólo uno por ciento se pasó al evangelismo. Un porcentaje igual se declara indiferente, sea rico o pobre. En abrumadora proporción, consultan más al curandero o al horóscopo que al sacerdote. Cuando llega el momento de sufrir y pedir, vuelven al mostrador tradicional. Se ponen en manos de la Virgen y le prometen ir a Salta, Rosario o Cruz Chica, por la gracia recibida. Mucho cambio por fuera, poco por dentro.

