Restauración. San Francisco: el histórico Palacio Tampieri avanza hacia su apertura como museo
Fue construido por una de las familias más emblemáticas de esta ciudad en los años 30 del siglo pasado. La obra para convertirlo en museo, mediante una gran inversión económica, se encuentra en su etapa final.
El Palacio Tampieri, un emblemático edificio de San Francisco que conserva en cada metro construido infinidades de historias, avanza hacia su apertura como museo.
Actualmente, la Municipalidad lleva adelante la tercera y última etapa de su restauración, una intervención que permitirá transformarlo en un espacio público accesible, seguro y preparado para recibir a visitantes.
Esta fase final de la obra tiene como objetivo principal adecuar el inmueble a las exigencias actuales, preservando al mismo tiempo su identidad patrimonial.
Entre las principales intervenciones se destaca la instalación de un nuevo ascensor destinado a garantizar el acceso de personas con movilidad reducida. El equipo contará con dimensiones aptas para sillas de ruedas, puertas de vidrio templado, botonera de fácil accionamiento y todos los sistemas de seguridad establecidos por la normativa vigente, integrándose de manera armónica con la arquitectura original del edificio.
En paralelo, el histórico ascensor será sometido a un exhaustivo diagnóstico técnico para determinar la posibilidad de devolverlo a funcionamiento. En caso de que ello no resulte viable, su cabina restaurada permanecerá en planta baja como pieza de exhibición y testimonio del patrimonio tecnológico de la época.
Otro de los espacios que recuperará protagonismo será la azotea, concebida originalmente como un lugar de encuentro y contemplación. Para hacerla accesible al público se construirá una escalera metálica exterior que unirá el patio interior con la terraza superior. La estructura será diseñada respetando la estética del edificio y contará con iluminación propia.
Más obras clave
En cuanto a las instalaciones, el Palacio contará con una nueva red eléctrica integral que reemplazará las intervenciones parciales realizadas durante décadas. El proyecto incorpora iluminación especialmente diseñada para el futuro museo, circuitos independientes por sectores, luces de emergencia en todos los niveles y puntos de acceso WiFi para los visitantes.
Además, las fachadas norte y oeste serán realzadas mediante un sistema de iluminación exterior con tecnología LED, recuperando el protagonismo visual que el edificio supo tener en el paisaje urbano de San Francisco.

La obra también contempla la incorporación de un moderno sistema de climatización inverter, distribuido entre planta baja y planta alta, que permitirá garantizar condiciones de confort durante todo el año sin alterar la imagen de los espacios históricos, ya que las instalaciones serán canalizadas cuidadosamente por sectores ocultos del edificio.
Entre las tareas de recuperación patrimonial sobresale la puesta en valor del patio del aljibe, donde se restaurarán la fuente, el aljibe, los pisos calcáreos y las fachadas interiores. Asimismo, las rejas artísticas perimetrales serán restauradas y volverán a lucir su tradicional color verde original.
Como parte de una política integral de preservación del patrimonio urbano, esta etapa incluye además el relevamiento y catalogación de los bienes patrimoniales de la ciudad, en el marco de la Ordenanza N.º 6359 de Preservación del Patrimonio Ambiental Urbano-Arquitectónico.
El trabajo permitirá actualizar y fortalecer las herramientas legales destinadas a proteger el patrimonio cultural de San Francisco.
Cómo se construyó el Palacio Tampieri
Deslumbrado por los palacios conocidos durante su niñez en Italia, el empresario Ricardo Tampieri, ya asentado en San Francisco y dueño de una imponente fábrica de fideos y galletitas, decidió a inicios de la década de 1930 construir una monumental casa. Lo hizo justo a la vera de su emprendimiento económico, nacido unos años antes.
“Un monumento europeo en la ciudad americana”, supo definirla el doctor Julio Fabry, exsecretario de Gobierno municipal, en una reseña del libro Conozcamos y Preservemos San Francisco.
Levantarlo tardó 14 meses y la obra diseñada por un arquitecto rosarino -de apellido De la Rúa- necesitó de 70 obreros de la construcción.
De estilo arquitectónico ecléctico, en sus plantas posee un detalle que lo hace más icónico aun, ya que los materiales llegaron en barco desde Europa, dado que la ciudad natal del empresario era la italiana Bolonia.
Décadas más tarde, la familia dueña del palacio, agobiada por problemas económicos, decidió rematar el equipamiento y los muebles. Tras ello, los descendientes de Ricardo Tampieri vendieron también el enigmático edificio a la Municipalidad, a cambio de 12 millones de pesos moneda nacional.
De esta manera, la imponente residencia familiar se convirtió en la sede del gobierno local, donde se montaron distintas dependencias. Así funcionó, lleno de oficinas, hasta hace apenas unos años




