Día del Animal. La historia de Orejas, el perro de San Francisco que no se entregó

Estuvo a punto de morir hace dos años a causa de una grave infección por la cual perdió sus orejas. Lo rescataron, ganó un nuevo nombre, y hoy espera en un refugio canino un hogar. Una historia para recordar este 29 de abril el Día del Animal.

28 de abril de 2026 a las 04:37 p. m.
La historia de Orejas, el perro de San Francisco que no se entregó
Orejas, el perro sin orejas de San Francisco que espera otra oportunidad para vivir con humanos.

“Estaba entregado”. Mariana Ghigo recuerda así, como si fuese ayer, la recuperación de Orejas, un perro adulto que se encontraba al borde de la muerte en una vivienda de San Francisco. La frase es apenas una pequeña descripción de cómo estaba el can en ese momento, en un estado total de abandono.

Orejas hace dos años vive en el refugio canino de la Sociedad Protectora de Animales "Mario Gemelli" de San Francisco, a la espera de que alguien lo adopte.

Su nombre justamente refiere a las partes del cuerpo que perdió mientras peleaba por seguir viviendo. Pese a ello, sus oídos no fueron afectados y responde al llamado con una particularidad: su rabo ventilador, destacan entre risas quienes lo cuidan día a día.

Es tanta su alegría al reencontrase con humanos, que su cola no para de dar vueltas.

Del abandono al rescate

Hace exactamente dos años, vecinos de donde este perro se hallaba dieron aviso a la Sociedad Protectora de Animales sobre la situación de abandono.

“Llegamos a él por aviso de vecinos que indicaban que dentro de un domicilio se encontraba este perrito en estado grave, con una herida muy avanzada, casi muriéndose”, recordó Ghigo, voluntaria de la entidad proteccionista de animales. En el momento en que ingresaron al inmueble el animal estaba ubicado detrás de unos escombros, pero para llegar había que atravesar ramas, troncos y hasta aguas servidas.

“El animal estaba entregado, casi no reaccionaba pero tiraba algún tarascón producto del dolor y del miedo que atravesaba”, señaló y agregó que tuvo una familia pero que en el último tiempo nadie se hacía cargo de él, por eso su mal estado.

“Posiblemente haya sido mordido por otro animal y no se acudió a ningún tipo de tratamiento veterinario y eso representó que el animal perdiera sus orejas ante una miasis avanzada, una infestación parasitaria causada por larvas de mosca que se alimentan de tejidos vivos o muertos de vertebrados.

Tras el rescate, Orejas transitó un tratamiento veterinario y pudo sobreponerse a las graves lesiones sufridas.

Orejas, el perro sin orejas de San Francisco.
Orejas, el perro sin orejas de San Francisco. (Gentileza)

En busca de un hogar

Orejas es un animal adulto, pero no hay precisiones sobre la edad que podría tener. Ghigo lo definió como un perro “muy dócil” que le encanta recibir a la gente cuando llega al refugio: “Corre por los pasillos del predio de la Sociedad Protectora de Animales, busca mimos y caricias. Si hay que darle alguna medicación se da cuenta y se vuelve a su cucha, pero luego la toma sin problemas”, lo definió.

Como el resto de los perros que conviven con él cada día, recibe estimulación y está en contacto todo el tiempo con otros animales y también con humanos: “No solo le gusta el cariño y recibir afecto, también lo brinda y juega mucho”, contó la proteccionista.

La voluntaria de la entidad animalista explicó que Orejas es un perro apto para familias que busquen un compañero fiel, que los acompañe en diversas actividades como, por ejemplo, pasar tiempo al aire libre.

Sobre la Protectora de Animales San Francisco

La Protectora de Animales de San Francisco es una entidad que tiene más de 40 años de vida, asistiendo animales sin familia que son rescatados. A ellos se los asiste, sana y propician atención medica veterinaria en los casos que lo requieran y se los acompaña en el proceso de recuperación.

Actualmente la cantidad de animales que contiene el refugio son unos 20, una cifra considerablemente menor a los 400 que supo tener unos años atrás. Según Ghigo, esto fue resultado de las campañas de castraciones masivas de animales que impulsó la Municipalidad de San Francisco.

Así se evitan nacimientos y que haya más animales abandonados: “No trabajar sobre las consecuencias sino sobre las causas”, resumió sobre cómo reducir la sobrepoblación animal