Qué hace la Policía para evitar tragedias y hechos de violencia
Responsabiliza a los clubespor el manejo de los portones y atribuye a la Municipalidad el control de los “naranjitas”. Mirá el documental multimedia El gol que le falta al Kempes.
El comisario mayor Daniel Grigioni, una de las autoridades responsables de la organización del operativo de seguridad y control en el estadio Kempes, cuenta que para esta tarea se capacitó en Madrid.
MIRÁ. El gol que le falta al kempes. "Cuando fuimos al Santiago Bernabéu, donde juega el Real Madrid, vimos que tiene unas 80 puertas de acceso al estadio. Acá, en el Kempes, hay sólo seis accesos. Nuestra realidad es muy distinta. Allá en España casi no hay presencia policial dentro del estadio, es todo seguridad privada, ayudada por un monstruoso sistema tecnológico con cámaras de televisión y controles. Pero apuntamos hacia eso, queremos ir hacia eso". Grados de riesgo Grigioni es una de las principales voces dentro del Consejo de Seguridad Deportiva Provincial (Cosedepro), el organismo encargado de diagramar los operativos de control, tránsito y seguridad cada vez que el estadio Kempes recibe un evento de magnitud. Junto a la Policía, se reúnen las autoridades de la Municipalidad de Córdoba, la Agencia Córdoba Deportes, los clubes de fútbol que ofician de locales y la Liga Cordobesa. Lo primero que se hace ante cualquiera de estos espectáculos, dice Grigioni, es calificarlos según su grado de riesgo, sobre la base de una calificación internacional, en riesgo bajo, mediano o alto. "Con base en eso, organizamos el operativo. No es lo mismo un Belgrano-Talleres o un Boca-River con las dos hinchadas, que cuando viene Defensa y Justicia a jugar contra Belgrano. En un caso, llegan miles de personas desde el interior, con hinchas que se cruzan en rutas, que vienen en colectivos, trafics y autos particulares, mientras que si viene Defensa y Justicia, sus hinchas a lo mejor traen dos colectivos con gente y el operativo es muy distinto".El segundo paso, dice Grigioni, es coordinar con las departamentales policiales del interior y, en Capital, con la Policía de Tránsito y las empresas de transporte de pasajeros, para asegurar que haya colectivos suficientes. Se organizan dos o tres anillos de seguridad alrededor del estadio, con el objetivo de evitar que se ingrese con armas blancas, bebidas alcohólicas u objetos contundentes. El peligro de los portones Una falla de seguridad común en los eventos en el Kempes tiene que ver con la apertura de portones para la salida del público. No siempre se abren todos, y algunos son abiertos de manera incorrecta (hacia adentro en lugar de hacia afuera, lo que constituye un grave peligro) o quedan semicerrados. Grigioni dice que a ese tema "lo marca gente del club organizador. Los portones deberían estar abiertos todos, siempre, aunque el manejo interno de las llaves lo realiza el encargado de la seguridad privada del club junto con la Policía, que tiene la custodia por cualquier eventualidad que pueda suceder"."Un problema con los portones –contó Grigioni– es que cuando se comienzan a abrir, 10 o 15 minutos antes del final de los partidos, se meten 100 o 200 personas sin entrada, que esperan esa ocasión para ver el final del partido. Eso a veces demora la apertura". Autos y demoras Respecto de la gran cantidad de puestos de venta sin autorización que se instalan dentro y fuera del estadio en cada partido, Grigioni dijo que la Policía ve sólo lo referido a la seguridad: que no ingresen con garrafas que puedan explotar, con hielo molido que pueda ser usado como proyectil ni con armas de fuego. Señaló que esta parte del control es más responsabilidad de la Municipalidad. "A veces aparece gente con permisos eventuales y la Policía no tiene un mecanismo para saber si están habilitados o no. Y cuando hacen fuego en el piso, también es la Municipalidad la que debe ir y hacer que lo apaguen".En relación con la gran cantidad de "naranjitas" que manejan los estacionamientos, el comisario dijo que la Policía controla que no se provoque un incendio ni haya problemas graves, pero sostuvo que el control de esa actividad también corresponde a la Municipalidad.Grigioni señaló que un gran problema del Kempes es el tránsito vehicular. "Cuando se trata de mucha gente, al final de los partidos lleva dos horas y media, a veces tres horas, lograr que se descomprima. Muchas veces, algún accidente retrasa todavía más la circulación".Cuando se le preguntó por las grandes demoras que hay para el ingreso del público debido a los cacheos persona por persona, Grigioni respondió que esa demora suele deberse más al número de personas que coloca cada club para controlar el ingreso de público. A veces, dijo, hay resistencia de los clubes a pagar más empleados.

