Qué feo es no estar en el Mundial
Ahora, la cuestión es: qué hace una persona futbolera, en un país futbolero, durante un Mundial en el que su selección no participa. Juan Carlos Carranza.
Conozco muchas personas cuya memoria funciona increíblemente sobre la base del intervalo que se produce entre un mundial de fútbol y otro.
"Sí, cambié el R-18 por el Siena en 2007. Me acuerdo que fue al año siguiente del Mundial de Alemania", recordaba Pablo, uno de estos personajes a los que una tomografía bastaría para demostrar que en lugar de un cerebro, poseen una pelota de fútbol.
Si hay tipos cuyas funciones cognitivas dependen de esto, es inimaginable la pesadilla que se produciría si Argentina (Dios no lo permita) no llegase a clasificar a un Mundial. De hecho, desde la última vez que llegamos a una final, en Italia 1990, para los argentinos futboleros del alma las competencias subsiguientes se acabaron en el mismo momento que nuestra escuadra quedó eliminada.
Pero hasta aquí tenemos suerte de que nuestros seleccionados siempre hayan clasificado y que siempre vayamos con expectativas de ser campeones.
Eso hace que junio sea un "mes invisible" para el resto de las cosas que no tenga relación con el fútbol mundial.
Las escuelas buscan alternativas para que los chicos no falten y los empleadores no tienen más remedio que permitir que sus trabajadores estén pendientes de los partidos.
En México, por caso, la Secretaría de la Función Pública ya advirtió que durante el Mundial de Sudáfrica habrá sanciones para aquellos empleados públicos que no se presenten en sus horarios habituales de trabajo.
No obstante, vaya un sentido reconocimiento para aquellos a los que un Mundial no les mueve un pelo y tienen que soportar que durante 24 horas continuas los medios de comunicación se pueblen de especialistas que no dejan ni un tema para analizar, ni siquiera si los músculos de Messi están en condiciones para jugar.
!Y es insoportablemente cierto!
Y los otros, ¿qué hacen? Ahora, la cuestión es: qué hace una persona futbolera, en un país futbolero, durante un Mundial en el que su selección no participa. Es una película de terror que dura un mes. No creo que ningún colombiano festeje que Shakira haya estado en la presentación de este Mundial.
¿Qué hará el resto de los países que no juegan? ¿Hincharán por los equipos más débiles? ¿Prenderán velas para que los candidatos al título se vayan en la primera ronda?
Con todo, es conmovedor ver hinchas de fútbol "de selecciones no clasificadas" que aún tienen ganas de ver el Mundial e, incluso, de viajar a Sudáfrica. Pero, ¿cómo se puede ser feliz así?

