Temas del día:

¡Pum para arriba!, el otro invento de los argentinos

Ayer por la mañana, choferes y automovilistas comunes experimentaron la bronca nuestra de cada viernes. Los inspectores estaban de paro. El tránsito era un caos. Rosa Bertino.

04 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Periodista)
¡Pum para arriba!, el otro invento de los argentinos

E n el anochecer del jueves, los fogonazos volvieron a iluminar los cielos de la capital cordobesa. "Qué estarán inaugurando ahora …", masculló la patrona, mientras terminaba de lavar platos al son del "pum … pum" de la pirotecnia. Dedujo que se trataba del Faro del Bicentenario. Esa misma mañana, un serrano que viene a Córdoba de vez en cuando no podía dar crédito a sus ojos: accesos ensanchados; autopistas flamantes; avenidas y paseos; hormigoneras acarreando cemento a futuras sedes de Gobierno. "¿En qué momento hicieron todo esto? ¿De dónde sale tanta plata?", se preguntó el hombre. Él tampoco encontró respuesta a la segunda pregunta. Si la tuviéramos, ya habríamos solucionado buena parte de nuestros problemas. Viajar por la ciudad, un drama. Ayer por la mañana, choferes y automovilistas comunes experimentaron la bronca nuestra de cada viernes. Los inspectores municipales estaban nuevamente de paro, y el tránsito era un caos fenomenal. Retomando la sugerencia de un colega, va siendo hora de poner en práctica la consigna "Sé tu propio inspector". Si total uno es grandecito y sabe bien cómo conducir y conducirse. Basta de cantinelas tipo "todos somos hijos del rigor". Pero no hay plata para campañas. Es una lástima, porque está demostrado que las campañas educativas forman parte de eso que llamamos "educación", valga la redundancia. En realidad, plata para campañas hay, pero sólo para las políticas. De un día para el otro han aparecido carteles de gran tamaño y con fondo celeste, destacando la oleada de progreso que por fin llegó a Córdoba. "Estamos en marcha, vamos para adelante, nada nos detiene …", rezan los textos firmados por la Juventud Peronista y otras agrupaciones del mismo tenor. En alguna época supo ser "la gloriosa JP". Hoy esos afiches cubren paredones muy cercanos a asentamientos cada vez más peligrosos, aun para sus propios moradores. O están a pocas cuadras del nuevo Hospital Misericordia, de magnífico aspecto, que no se puede inaugurar hasta que no se solucionen los eternos conflictos con el personal y, sobre todo, hasta que no erradiquen la "villa" de enfrente. Afiches que se pueden leer siempre y cuando sea de día, porque de noche cunde la oscuridad y hay que esperar meses hasta que la Municipalidad arregle luminarias colocadas en anteriores gestiones por empresas particulares. El problema escolar. Al paso que vamos, también llegaremos a desear que mucha gente los sepa leer, dado que nuestras notas en esa y otras asignaturas hablan de un marcado descenso en el rendimiento escolar. Esto, sin hablar de la deserción propiamente dicha, fruto de la falta de políticas eficaces, o de acciones que no se ejecutan "por falta de presupuesto". Y no sigamos, porque la lista del "debe" es interminable. La frase "Pum para arriba" surge probablemente de la onomatopeya de descorchar un champán u otra bebida espumante. Aunque suena a Florencio Parravicini, varios aseguran que la acuñó Marcelo Tinelli en sus épocas de relator deportivo. A esta altura, es como una marca en el orillo argentino. En nuestra idiosincrasia, gobernar es inaugurar obras grandes y visibles, aunque nunca sepamos de dónde salió la plata, cómo y quién la va a pagar, y por qué no la invertimos en los cimientos de nuestra sociedad.