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La promesa que David no puede cumplir

El año pasado, el sector de las tabacaleras aportó 7.600 millones de pesos a la recaudación nacional y en 2011, según se pactó, serán 9.200 millones.

19 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La promesa que David no puede cumplir

Lo primero que le sale a David es que este país está loco, de exagerado que es. "¿Tampoco se va a poder fumar en la cancha? ¿A quién se le ocurre, cómo lo van a controlar?", se pregunta. Él fuma desde los 15 años. Tiene 38 y tres intentos serios, sin éxito, de abandonar el pucho. "Ya dejé de hacerme mala sangre por no poder dejarlo; fumo menos, ya veré cuándo lo dejo", dice. Trabaja en una zapatería sobre 9 de Julio, en el centro de la ciudad de Córdoba, y sólo cuando no hay clientes el encargado lo deja fumar en la vereda. En la semana, un atado ahora le dura casi tres días.Cientos de estudios científicos señalan el efecto perjudicial del hábito de fumar sobre la salud. En el mundo mueren cinco millones de personas al año. En Argentina, son más de 40 mil al año, cinco por hora.Hay también una mirada económica sobre el problema. El 16 por ciento del total de las muertes de los mayores de 35 años, según el Ministerio de Salud de la Nación, está asociado al tabaquismo. Eso implica pérdida de productividad por enfermedad o muerte temprana y, sobre todo, un gasto de siete mil millones de pesos anuales en tratamientos de patologías causadas por el tabaco.El 67,5 por ciento de los siete pesos promedio que cuesta una etiqueta es impuestos. Curiosamente, el mismo Estado que brega por una ley antitabaco acordó metas de recaudación con las tabacaleras y, en pos de ese objetivo, las autoriza a subir los precios. En 2010, aumentaron 21 por ciento y lo mismo se replicaría en 2011. El año pasado, el sector aportó 7.600 millones de pesos a la recaudación y en 2011, según se pactó, serán 9.200 millones.Como el cigarrillo es adictivo, un aumento (que beneficia a las tabacaleras y al Estado) no está mal visto ni impacta en las ventas si la economía está en crecimiento, como sucede ahora. De hecho, un atado vale 158,8 por ciento más que hace seis años y las ventas subieron 19,3 por ciento, según un informe de abeceb.com. En 2011, también vienen en alza.Pese a las restricciones y a lo que nos podría parecer, no se fuma menos. Entre 1992 y 1999 se vendieron, en promedio, 1.948 millones de atados anuales. Para 2011 se esperan 2.200 millones.Un informe de la Organización Mundial de la Salud reconoce que el cigarrillo –que hace 20 años se asociaba a estatus económico– hoy es sinónimo de pobreza. La falta de nutrición y una cobertura sanitaria deficiente potencian los efectos nocivos del tabaco. Quien fuma hoy un atado diario gasta más de 2.500 pesos anuales: una canasta básica total que permitiría alimentar a una familia durante un mes.Para Córdoba, la única novedad "en serio" que le aportará la ley nacional es la prohibición de vender cigarrillos sueltos o en paquetes de 10, como hasta ahora. El chico de 13 años –edad de inicio de consumo en el país– no tiene a menudo siete pesos para una etiqueta, pero sí uno para comprarse tres puchos sueltos. Como le pasó a David, un estudio del Ministerio de Salud indica que, a los 16 años, el 44 por ciento de los chicos fuma y que la marca elegida lo seguirá siendo toda la vida. Según la OMS, que reclama que Argentina adhiera al Convenio Marco para el Control del Tabaco, la clave pasa por prohibir por completo la publicidad y promoción del cigarrillo. En países que lo hicieron, bajó nueve por ciento el consumo: no se sumaron tantos chicos de 15 años.