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Preparativos para empezar las clases, el ritual de todos los años

Unos 850 mil alumnos y unos 70 mil docentes se alistan para comenzar el ciclo lectivo mañana en Córdoba. Los chicos esperan reencontrarse con amigos y conocer a su nueva maestra.

04 de marzo de 2014 a las 12:01 a. m.
Preparativos para empezar las clases, el ritual de todos los años
Todo listo. Mariana, maestra de sordos, junto a sus hijos Virgina y Emiliano (al centro) y sus amigos Morena y Gaspar (Sergio Cejas / La Voz).

En la casa de Mariana Fabris todavía hay clima de vacaciones. Sus hijos Virginia (9) y Emiliano (7) juegan con Morena (9) y Gaspar (7), dos amigos o "primos del corazón", como los llama Virginia. Corren por su casa de Alto Alberdi mientras se esfuman las horas previas al inicio de clases de mañana, según el calendario escolar, que sería alterado si los docentes adhieren al paro que podría decidir Ctera a nivel nacional. En la misma situación están los 850 mil alumnos y 70 mil docentes de toda la provincia.En este hogar la escuela siempre está presente. Mariana es maestra de sordos en la escuela Ibis hace 15 años; también es psicopedagoga en la escuela para adultos que funciona en el Vieytes y docente en el Instituto Cabred. Antes trabajó en la ciudad de Río Tercero, de donde es oriunda. Y los chicos concurren al Colegio San Jerónimo, también en Alto Alberdi.Emiliano dice que no sabe qué le esperará en el segundo grado que comienza. De lo que está seguro es de que "odia" las Matemáticas y "ama" Gimnasia y el recreo. Su hermana Virginia está expectante por el inicio, quiere reencontrarse con sus amigas y saber cuál será su maestra de quinto grado."Hay que ponerle ganas", asegura la nena, cuando se le pide que proponga ideas para mejorar la escuela y hacerla más divertida. Lo que más rescata es la diversidad de sus aulas, a las que asisten muchos niños inmigrantes. Enseñar vale la pena Mariana no se imagina haciendo otra cosa que no sea enseñar. Hace 18 años que es docente de niños con discapacidad auditiva, profesión que eligió de pequeña, cuando acompañaba a su madre fonoaudióloga a la escuela para sordos Ilac. "En las escuelas especiales miramos a los niños de otra manera. Llamamos a los papás por sus nombre; ellos sienten que los entendemos y encuentran un espacio de escucha", cuenta Mariana. A ella, este año la esperan siete niños de primer grado. "Tengo una gran expectativa por recibirlos. Les preparé el aula para que encuentren un buen lugar", asegura.La familia está lista para reiniciar el ritual escolar. "Esta profesión te da alegrías, también tristezas. Trabajar con niños con discapacidad deja marcas en el cuerpo y en el alma. Volvería a elegir ser maestra", concluye Mariana Fabris.