Temas del día:

Por políticas públicas integradas

“En esta franja etaria la obligación es del Estado con las ­familias; no de los ­chicos y las familias con la escuela”.

22 de febrero de 2016 a las 12:01 a. m.
Nora Dolagaray | Psicopedagoga y magíster en Salud Materno Infantil
Por políticas públicas integradas

¡Celebramos las políticas públicas destinadas a la primera infancia! Desde la Convención de los Derechos del Niño firmada por la Argentina en 1991, fue necesaria una ley específica –14 años después– para transformar los enfoques con los que miramos a la infancia. En 1990, firmamos el acuerdo internacional "Educación para todos". La primera de sus seis metas es: "Expansión de la asistencia y las actividades de desarrollo de la primera ­infancia, con la familia y la comunidad, especialmente para los niños pobres, desasistidos e impedidos".Vamos lento. En 2006, se puso en vigencia la Ley de Educación Nacional. Las madres provenientes de los sectores más desfavorecidos se resis­tieron enfáticamente a que el Nivel Inicial comience a los 45 días, porque ellas entendían que el Estado iba a pedirles que les entregaran sus hijos.No necesitamos escuela; sí necesitamos madres acompa­ñadas por el Estado.Podemos ser creativos.En salud perinatológica, se fomenta el empoderamiento de la madre con su recién nacido, porque ello representa el mejor antídoto a la violencia social. La carencia materna es causal de la mayoría de las dificultades del desarrollo.Mientras en Educación queremos que los chicos a los 3 años se encuentren con la "escuela", algo así como enseñanza homogénea y uniformadora. Educación temprana no es escolarización temprana.Estamos confundidos. Políticas públicas desintegradas promueven estos sinsentidos. La infancia exige multidisciplinariedad, intersectorialidad, conocimiento compar­tido, profesionales formados para trabajar con otras profesiones.Educación en esta franja etaria es crianza, promoción del desarrollo, constitución de sociabilidad que sostiene el proceso de ser sujeto singular. La importancia del adulto que posibilita, acompaña, promueve y sostiene la satisfacción de la curiosidad y de salvar ­dificultades con o sin dactilopintura.¿Y si pudiéramos soñar con un "refugio institucional"? ¿Con una vivencia de participación más semejante a un club que a una escuela? ¿Y si nos convocara lo que nos gusta compartir con todos los ­chicos? ¿Y si ahí encontramos también lo que necesitan ­mamá y papá para criarlos mejor?Así sí, la obligación del ­Estado con las familias; no de los chicos y las familias con la escuela. No adelantemos lo que indefectiblemente vendrá.