Día del Trabajador. Pluriempleo: trabajar en varios frentes para sostenerse, una rutina cada vez más común

Historias de cordobeses que muestran cómo se multiplican los trabajos, las horas y los esfuerzos para llegar a fin de mes.

30 de abril de 2026 a las 05:36 p. m.
Pluriempleo: trabajar en varios frentes para sostenerse, una rutina cada vez más común
Cordobeses que no llegan a fin de mes con un sueldo tienen pluriempleo.

Tener más de un empleo ya no sorprende. En cualquier charla cotidiana aparece como algo naturalizado: hoy parece más fácil encontrar a alguien con dos o tres trabajos que a quien tiene uno solo. No es un dato estadístico, sino una percepción instalada.

El pluriempleo se volvió parte del paisaje laboral en la Argentina. Sin embargo, ni siquiera así muchos logran una verdadera comodidad económica. Estos tres testimonios en Córdoba, con matices, funcionan como muestra de una realidad que se repite mucho más de lo que se dice.

Javier, en Río Tercero, con un empleo formal y cuatro extras

A sus 39 años, Javier Suppo, de Río Tercero, dice que en su caso el pluriempleo es "casi una filosofía de vida”.

Pondera que suma a su crecimiento personal, además de una mejor supervivencia económica.

Javier, uno de los cordobeses que no llegan a fin de mes con un sueldo.
Javier, uno de los cordobeses que no llegan a fin de mes con un sueldo. (La Voz)

Con una rutina que desafía el reloj, Javier divide su tiempo entre un empleo formal y otras actividades independientes que lo mantienen en movimiento constante.

La base de su estructura laboral es su puesto en la Cooperativa de Servicios Públicos de Almafuerte, donde trabaja de lunes a viernes, de 7 a 14.

Luego suma otras cargas horarias. Una semana al mes debe cumplir con guardias que extienden su disponibilidad hasta las 22, cubriendo eventualidades en los distintos servicios que presta la entidad cooperativa.

Es ese horario matutino el que le abrió las puertas a sus otros cuatro mundos laborales. "El ingreso a la Cooperativa fue como decir que trabajo esta cantidad de horas pero tengo tiempo para desarrollar mis proyectos personales’".

Javier suma cuatro tareas adicionales: mantenimiento de redes sociales para diversas empresas; edita y graba un programa de televisión; vende artículos de electrónica y también se dedica a la producción audiovisual (que incluye la grabación de avisos publicitarios, filmación de carreras y cosas similares).

Para Javier, esta hiperactividad no es solo una respuesta a la situación económica. Aunque admite que busca comodidades que dependen de lo económico, destaca:

"Soy una persona a la que le cuesta quedarse sentado”. Aclara que a la vez dedica tiempo a su esposa y a sus dos hijos. “Hay momentos para estar con la familia y otros donde, en vez de estar tomando mate o en un bar, a mí me gusta trabajar", apunta.

Ser padre y esposo en medio de cinco empleos requiere una logística de precisión. Javier lo admite. Y ajusta sus relojes.

A un paso de cumplir los 40, su ritmo no parece que vaya a disminuir. “Tengo más expectativas”, avisa.

Cledy, en Río Segundo, con tres trabajos más la casa

Cledy Chiechi tiene 39 años y vive en Río Segundo. Es psicóloga, pero su rutina laboral está lejos de limitarse al consultorio. También es docente en dos colegios y realiza tareas puntuales para los Tribunales de la ciudad. Como muchos otros casos atravesados por el pluriempleo, su historia combina vocación, necesidad económica y una carga cotidiana que no da respiro.

“No soy la única”, aclara de entrada. Su jornada se reparte entre la atención de pacientes (actividad que realiza todos los días), las clases en dos instituciones educativas y los trabajos que surgen desde el ámbito judicial. “Es un exceso de trabajo lo que hago. A veces se superponen”, reconoce.

Cuenta que su incursión en la docencia tuvo un origen vocacional. Sin embargo, con el tiempo, ese rol también se volvió clave para sostener cierta estabilidad económica. “Trabajar en relación de dependencia, como docente, me dio la posibilidad de tener vacaciones pagas y estabilidad, cosa que no ocurre en mi actividad como psicóloga”, explica.

Cledy es psicóloga, pero tomó horas como profesora en dos colegios
Cledy es psicóloga, pero tomó horas como profesora en dos colegios (La Voz)

Aun así, asegura que no puede darse el lujo de elegir. “No puedo optar por una u otra actividad. Tengo que hacer todas por una cuestión económica”, afirma.

A esa exigente agenda laboral se suma el trabajo puertas adentro. Cledy se ocupa de las tareas del hogar y, en ocasiones, también cuida de su madre. “Es mucho”, resume, en una frase que condensa una realidad cada vez más extendida: la de quienes multiplican sus ocupaciones para sostener su vida cotidiana.

Eliana, en Pilar, suma jornadas laborales de más de 12 horas

Eliana Macagno tiene 46 años, vive en Pilar y tiene dos hijas. Desde hace dos décadas trabaja como empleada del Estado provincial: comenzó en la Agencia Córdoba Deportes y, con el tiempo, pasó a desempeñarse en la Dirección de Rentas.

Eliana también encontró en el pluriempleo una forma de sostener su economía cotidiana.

Hace un tiempo, tras separarse de su pareja, tomó una decisión que cambiaría su rutina: buscar un segundo trabajo. “Fue por lo económico, pero también para tener la mente ocupada”, cuenta. Así empezó un curso de diseño gráfico, casi sin imaginar el rumbo que tomaría después.

Eliana es empleada pública y sigue en un emprendimiento a la salida.
Eliana es empleada pública y sigue en un emprendimiento a la salida. (La Voz)

Se enganchó con el mundo del diseño y decidió apostar por un emprendimiento propio: la sublimación. Invirtió en maquinaria, compró equipos y sumó un ploter de corte. Hoy combina su empleo estatal con este trabajo independiente que, según dice, no solo le genera ingresos, sino también satisfacción personal. “Lo disfruto. Y ayuda al bolsillo”, resume.

Su rutina diaria está lejos de ser liviana. Eliana trabaja más de 12 horas por día, y en ocasiones se estira hasta las 16. Todo esto mientras sostiene la crianza de sus dos hijas.

Con el ingreso de ambas actividades logra cubrir sus necesidades y permitirse algunos gustos, aunque señala que está lejos de una situación de holgura económica. Su realidad refleja la de muchos trabajadores en la Argentina actual: sumar horas, diversificar ingresos y reinventarse para llegar a fin de mes.

Lejos de pensar en reducir su carga laboral, Eliana ya proyecta nuevos pasos. Está ahorrando para comprar otra máquina, esta vez de grabado láser, con la idea de seguir ampliando su emprendimiento. Por ahora, no tiene en mente dejar ninguno de sus dos trabajos. "Ni el próximo ", ironiza.