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Una pérdida costosa en el Oncológico

La ausencia de una jefa de división, que estuvo varios meses fuera del país, habría influido en la pérdida de un costoso material para braquiterapia.

22 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Una pérdida costosa en el Oncológico
Nuevo. El Oncológico, al lado del Hospital de Niños. Aquí se atiende al 60% de los pacientes que hacen quimioterapia en la provincia (Facundo Luque / La Voz).

El Hospital Oncológico, la única institución pública cordobesa dedicada por entero al tratamiento de casos de cáncer, enfrenta una grave acusación vinculada a la pérdida de un costoso equipo para tratar a mujeres con cáncer de útero. Este diario pudo conocer que el centro médico desperdició una fuente de iridio, cuyo precio es cercano a los 45 mil pesos (ocho mil euros), porque no pudo completar a tiempo las disposiciones que le fijó la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) para la remodelación de las instalaciones donde ubicó el equipo para braquiterapia.Según señalaron fuentes del hospital que pidieron el anonimato, la demora en cumplir esos requisitos estaría relacionada con la larga ausencia de una jefa de la división física biomédica del hospital, que permaneció en Europa durante los meses en que se trataba de completar la obra. Temor por las pacientes. El caso ya está siendo debatido en la Legislatura y en el Ministerio de Salud de la Provincia, ya que se presentó un pedido de informes al Poder Ejecutivo en el que se plantea el interrogante sobre si existió riesgo para la salud de las mujeres que vieron interrumpido su tratamiento de braquiterapia en el hospital, debido a esos inconvenientes. El director del establecimiento, Martín Alonso, admitió ante este diario la pérdida de la fuente de iridio, pero afirmó que las pacientes con cáncer de útero en ningún momento vieron interrumpidos sus tratamientos, porque fueron derivadas a otra institución, y que la ausencia de la jefa de división no agravó la demora en obtener la aprobación de la obra.El Hospital Oncológico, ubicado junto al Hospital de Niños que funciona en la Bajada Pucará, en la ciudad de Córdoba, todavía sigue en obras y esperando que la ARN apruebe la remodelación, lo que ocurriría recién a mediados de año. El principal problema fue que la autoridad nuclear, que supervisa a todos los centros de salud del país que instrumentan terapias con materiales radiactivos, no autorizó la memoria de cálculo de la obra que envió el hospital, porque le encontró defectos técnicos. Esta memoria había sido realizada por la jefa de división física biomédica, la física Graciela Vélez, quien se encontraba en Viena, Austria, cuando el hospital debía responder las dudas técnicas que planteaba la ARN.La jefa del servicio, en los últimos tres años, estuvo ausente del país durante unos 16 meses, debido a tres largos viajes que realizó a Viena, para trabajar para la Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea, según su sigla en inglés). Hace pocas semanas que regresó de su tercer periplo.El director del hospital dijo que los viajes fueron realizados con su consentimiento, ya que el hospital también se ve beneficiado por la actividad privada que realiza Vélez en Austria. "Como hospital nos es extremadamente importante tener relaciones con esa agencia", dijo. Destacó que las vinculaciones que logra Vélez en Europa favorecen el desempeño del hospital y la llegada de pasantes extranjeros, que vienen a formarse al centro médico cordobés.Alonso también señaló que Vélez, que lleva 28 años en la administración pública, hizo sus viajes a Austria usando períodos de vacaciones "que no se había tomado durante años". Y que su ausencia no resiente el funcionamiento del hospital porque tienen trabajando a otros cuatro físicos en el lugar.En el pedido de informes al Poder Ejecutivo que presentó el legislador Ricardo Fonseca (Frente Cívico), preguntó si la jefa de radiología siguió cobrando los sueldos de la Provincia pese a encontrarse trabajando para una organización internacional, y si es cierto que al mismo tiempo, desde Europa y por mail, supervisaba el avance de la cuestionada obra en la sala de braquiterapia.Personal del hospital contó a este diario que desde Córdoba no podían responder a tiempo los requerimientos de la autoridad nuclear, porque no contaban con los detalles técnicos que habían estado a cargo de la jefa de división, quien desde Viena trataba de contactarse por e- mail y convencer a las autoridades de la ARN que aprobaran la obra, lo que nunca se concretó. Problemas técnicos. La ARN no aprobó la obra porque, entre otros detalles, los planos y documentos que enviaba la Vélez desde Viena no estaban firmados por los responsables legal y técnico. La preocupación radicaba en los posibles riesgos que podría tener el uso del equipo para personas que se encontraran en las adyacencias de la sala de braquiterapia. Mientras esta discusión técnica avanzaba, el Oncológico no pudo seguir tratando a por lo menos 22 pacientes con cáncer uterino. Interrumpió las prestaciones a esas mujeres, y las derivó hacia el Hospital de Clínicas. La fuente de iridio debió haber sido colocada el pasado 5 de enero, pero debido a que el Oncológico no cumplía con los pedidos de la ARN, se perdió. Según el director Alonso, el hospital tiene contrato con la firma Nucletron para que les provea seis de estas fuentes en dos años, ya que cada una dura un promedio de cuatro meses. Estas fuentes de iridio son cargadas en reactores nucleares.En caso de que la ARN inspeccione el hospital cordobés y apruebe las obras (que le insumieron 15 millones de pesos a la Provincia, incluyendo los nuevos equipos), los pacientes podrán comenzar a usar a mediados de año las instalaciones que debieron estar funcionando desde mucho tiempo antes.

Pedido de informes

Legislatura. En su pedido de informes, el legislador Ricardo Fonseca (Frente Cívico) plantea el interrogante sobre si existió riesgo para la salud de las mujeres que vieron interrumpido su tratamiento de braquiterapia en el hospital, debido a esos inconvenientes.Ausencia. En el pedido de informes también se pregunta si la jefa de Radiología siguió cobrando los sueldos de la Provincia pese a encontrarse trabajando para una organización internacional, y si es cierto que al mismo tiempo, desde Europa y por e-mail, supervisaba el avance de la cuestionada obra en la sala de braquiterapia.