Temas del día:

Pequeñas cosas para quejarse de los demás

Que el otro se tape la boca, que diga que no almuerza, que envíe cadenas de "e-mails" con santos o que le dé igual cualquier gusto de helado. Todo le molesta a Yerom. Juan Carlos Carranza.

12 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Pequeñas cosas para quejarse de los demás

De Cacho Yerom, el principal asesor de esta columna, se sabe poco (y tal vez sea lo mejor). Entre lo poco que se sabe, se dice que desconfía de la humanidad, en general, y de determinadas personas, en particular. Yerom nos hizo llegar una investigación propia, basada en Internet (muy rara vez sale de su casa), sobre algunas características personales que irritan a un conjunto de gente que fue objeto de su (¿dudoso?) estudio.Por caso, nuestro asesor dice que existe antipatía hacia los que en Facebook escriben un mensaje seguido de un "jajajajajjj", porque se interpreta que quienes lo hacen son personas inseguras y temen que el destinatario no entienda la ironía o el chiste y se enoje. "Si vamos a poner algo de doble filo en Facebook, hay que bancársela sin esos timoratos 'jajajajajj'", apuró Yerom.Existe otra "mala costumbre", según este especialista: la de mandar correos electrónicos con mensajes alusivos a santos o ángeles, que llegan con el mandato de reenviarlos y el estímulo de recibir una recompensa divina si lo hacemos. "Son insoportables", se lamentó. En la vida. Cacho Yerom se queja de las personas que no tienen un velador al lado de la cama. "No se puede dormir sin antes leer algo. O hacer una cuenta, aunque sea. Pero no sólo eso; también es importante charlar con la persona que duerme a nuestro lado con la luz cómplice de un velador y no con una tan impersonal como la de toda la habitación", reflexionó. El experto que asiste a este espacio desconfía asimismo de la gente que no toma alcohol. Y no se refiere a un exceso de alcohol, sino de gozar de un vino con amigos.Otra situación que surge de la investigación de Yerom muestra el desagrado hacia aquella gente que cuando habla, se tapa la boca. "Hay formas de combatir el mal aliento: chicle, un caramelito y el hábito más básico de lavarse los dientes. Aunque es probable que aquí también haya algún problema dental, lo cual hace más tolerable esta mala costumbre de taparse la boca al hablar", dijo.Yerom desconfía profundamente de las personas que no almuerzan porque dicen estar a dieta. "Está comprobado que no se puede vivir sin comer. Si no almorzás, seguro que te comés un sándwich a escondidas", sostuvo. Finalmente, nuestro analista concluye lamentándose por las personas a las que les da lo mismo cualquier gusto de helado o que todo el tiempo interactúan con las mujeres llamándolas "gordi", "bombón", "divina", "bonita" o "negri".