Pedido de emergencia humanitaria
Lo hicieron en una audiencia pública legisladores nacionales y víctimas de delitos impunes. El hijo de Alperovich dijo que “lo utilizan” para dañar a sus padres. Se negó a que le extrajeran sangre para un ADN.
"Soy totalmente inocente. Siempre tuve la conciencia tranquila. Esto es un juego político que están haciendo para ensuciar el nombre de mi padre". "Estoy a disposición de la Justicia desde el primer día". Las declaraciones de Gabriel Alperovich, el hijo mayor de José, el gobernador de Tucumán, fueron el día después de que en la Plaza de la Independencia de la capital provincial, frente a la Casa de Gobierno, se escucharon acusaciones en una audiencia pública convocada por legisladores nacionales de distintas provincias y partidos políticos para discutir la situación de impunidad que padecen familias de ese distrito. La convocatoria fue el correlato de la presencia en el Congreso de la Nación de Alberto Lebbos, padre de Paulina, la estudiante de periodismo asesinada en 2006, por invitación de dos legisladores. Allí expuso sobre más de 200 casos irresueltos, en su calidad de referente de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad de Tucumán. El 8 de julio se plantearon más de 80 casos, frente a una larga mesa en la que se ubicaron, entre otros, la senadora Silvia Blás de Pérez (UCR); los diputados José Cano y Juan Casañas (UCR); Pablo López (Partido Obrero), y Nicolás del Caño (Partido de los Trabajadores Socialistas), los dos últimos integrantes del Frente de Izquierda (FIT); los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires Marcelo Ramal (PO) y Gustavo Vera (Unen-La Alameda); Elía Epstein, integrante de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo; la senadora provincial de Salta Gabriela Cerrano (PO), y los dirigentes Jorge Altamira (PO) y Vilma Ripoll (Movimiento Socialista de los Trabajadores). Frente a esa mesa, desfilaron historias tremendas de personas vulnerables por la falta de medios para contar con abogados que busquen a sus hijos desaparecidos, víctimas de la trata de personas, de abusos policiales y judiciales, del desamparo absoluto del Estado. Uno de los momentos más angustiantes se vivió cuando habló Dora Ibáñez, integrante de las Madres del Pañuelo Negro que luchan en barrios marginados contra el paco, la droga de los pobres que hace estragos entre niños y jóvenes. "Alperovich no tiene para tratar a estos chicos, pero sí dispone de un subsidio de 50 millones de pesos para que una empresa haga un hotel casino de lujo", coincidieron integrantes de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad."Me gustaría tener ese pañuelo blanco, símbolo de vida, y no este, de color negro, que es símbolo de muerte", fue la frase de Dora Ibáñez dirigida a Elia Epstein.Al cabo de la multitudinaria asamblea pública, se decidió, por el voto unánime de legisladores, representantes de organizaciones sociales, familiares de víctimas y público asistente, la presentación de un proyecto en el Congreso para declarar una "ley de emergencia en derechos humanos, no sólo en Tucumán, sino también en las provincias del NOA", porque espontáneamente se presentaron en la plaza familiares de otras latitudes."Una de las formas para que el poder político reaccione es que esta grave situación se plasme donde está la auténtica representatividad del pueblo", explicó Lebbos. "En los casos impunes, hay denominadores comunes. En ese sentido, la situación económica sigue siendo una limitante para acceder a la administración de justicia, y en la mayoría de las causas están los jueces y fiscales designados por Alperovich", consideró el radical Cano. Si hay algo que ha conseguido Alberto Lebbos, en su incansable batalla por llegar a la verdad del crimen de su hija Paulina, es evitar el rasgo que tienen en común los familiares de las víctimas: la invisibilidad. Ahora, los denunciantes son escuchados, son visibles para la sociedad.La lucha de Lebbos ha hecho temblar los cimientos del poder político casi absoluto construido por el gobernador Alperovich y su esposa, la senadora nacional Beatriz Rojkés.A los dichos de Gabriel Alperovich, unos de los "hijos del poder" supuestamente sospechado del crimen de Paulina, junto con Sergio Kaleñuk, hijo del secretario privado de Alperovich, Alberto Kaleñuk, el padre de Paulina le respondió que era un mentiroso. "¿Por qué, entonces, si está tan a disposición de la Justicia, en dos oportunidades, el 27 y el 30 de junio pasado, puso excusas para no presentarse a una extracción de sangre para un estudio de ADN y las otras 11 personas sospechadas sí lo hicieron? Después de la feria, el fiscal Ávila lo citará de nuevo, y si no va, lo buscarán con la fuerza pública", pronosticó Alberto Lebbos. La prueba de ADN hipocondrial (se establece la identidad por la línea materna) a 12 personas es para establecer a quién pertenecen tres cabellos que hace más de ocho años se encontraron en el cadáver de la víctima.
Palabra autorizada. Alberto Lebbos dice que el hijo del gobernador Alperovich será obligado a realizarse un estudio de ADN. Es una prueba clave.

