Un pasado marcado por el mar y el misterio
Mar Chiquita es el quinto lago salado más grande del mundo. Es un regulador del clima de la región.
Desde 1910, Miramar fue uno de los destinos turísticos más buscados del país por Mar Chiquita.Las propiedades curativas de las aguas se hicieron famosas. A esto se sumaba un paisaje único y buenos hoteles que comenzaron a construirse.El primero era de barro y postes de quebracho. Propiedad de Lorenzo Barone, fue construido en 1908 con 20 habitaciones. Los turistas llegaban por tren hasta Balnearia y desde allí viajaban por tierra unos 12 kilómetros hasta el poblado.La gente buscaba agua y encontraban un mar de seis mil kilómetros cuadrados, con una profundidad de hasta 20 metros y 250 especies de aves. Eran los tiempos de la "belle époque" miramarense.De las ruinas de ese pasado emerge el Hotel Viena, un emprendimiento faraónico cuyo origen ostenta la leyenda negra de los alemanes Palkhle, pues se dice que habría sido construido con capitales nazis.Ocupaba seis hectáreas y contaba con 84 habitaciones, surtidor de nafta, ómnibus privado, piscina con agua de mar, sala médica, peluquería, canchas de tenis, depósito de vinos, vajilla de plata, frigorífico y hasta un taller mecánico.Entre sus visitantes secretos habrían estado Juan Domingo Perón y Adolf Hitler.Sus muros hoy brotan como la dama del lago: blanca y espectral. La gran inundación de 1977 apenas dejó en pie una parte de su opulento pasado y sepultó bajo sus aguas buena parte de localidad con más mar de Córdoba.

