Otra vez votar en contra
No ha de ser fácil, vivir afuera. En otros lados deben ser coherentes, y nosotros desconocemos hasta el significado de la palabra. Rosa Bertino.
No ha de ser fácil, vivir afuera. En otros lados deben ser coherentes, y nosotros desconocemos hasta el significado de la palabra. Dicen que España es el único país europeo que conserva una parecida incoherencia, pero se le va a terminar pronto. Acá no se va a acabar nunca. Aseguramos que las cosas andan mal, pero más vale no salir sin cospel o tarjeta, porque no hay taxi vacío. Los negocios y espectáculos tienen un público respetable, cualquier día de la semana. Mucha gente dice que no hay que ir a Buenos Aires, por la inseguridad, pero los que vuelven cuentan que los teatros y restaurantes están repletos. Aunque esta semana hizo calorcito, en montones de hogares la calefacción siguió prendida, como si no hubiera que pagar la boleta.
Sin "stock". Sin embargo, las cosas no andan bien. Lo peor es que ya no nos importa. Hasta nos ufanamos de cuán preparados estamos para el desastre. Un vecino habla con un colega europeo, y éste le comenta las desgracias climáticas. Los incendios y las inundaciones los han dejado sin cereales. Quieren comprarnos maíz pisingallo, pero Argentina ya no vende más. Quieren comprarnos trigo (el de Rusia ardió completo), y Argentina no tiene stock . "Ofrecen soja, pero el grano transgénico está sujeto a un montón de trabas y ustedes son sinónimo de transgénico", rezonga el francés o alemán. "!Pero si es para que se la den a los chanchos!", se encabrita el argentino. "Ah, ¿y quién te creés que se come a los chanchos?", refuta el otro.
Ex granero. ¿Se acuerdan cuando este país era crisol de razas y granero del mundo? ¿Cuándo teníamos el mayor índice de escolaridad y movilidad social de América latina? No hace tanto, después de todo. ¿Porqué nadie aclara qué pasa, realmente? Las agrupaciones rurales podrían ser más sinceras y autocríticas. Además de exigir la baja de las retenciones, decir cómo piensan repartir mejor la riqueza. Y recuperar mercados, y desarrollar productos con valor agregado.
Desde que la burbuja de la oposición reventó finalmente, el grueso de la ciudadanía parece aún más desorientado. Congresales tan progresistas como para aprobar el matrimonio igualitario, proponer el aborto irrestricto y demandar el 82 por ciento móvil para jubilados, están a favor de la quita de retenciones. No dicen con qué plata van a pagar los aumentos masivos. El Gobierno, que es tan avanzado como para favorecer las dos primeras medidas, no es capaz de liberar a los cheques de un impuesto que fomenta la evasión y las salideras bancarias.
Con razón casi nadie se pregunta por quién va a votar, sino en contra de quién lo hará. Esta es una nueva marca en el orillo argentino, en la línea del mate y el dulce de leche. Pero no mejora nada, por supuesto.

