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Otra familia argentina que vive con el miedo a la deportación

Un matrimonio de Nueva Jersey cuenta cómo es vivir en la era de Trump con una hija que es “dreamer”, como Daniela Vargas.La deportación de la cordobesa, su padre y su hermano sería cuestión de pocos días, según distintas fuentes del caso que se registra en Misisipi. Los cordobeses, incomunicados en el mismo centro de detención

04 de marzo de 2017 a las 12:41 a. m.
Pamela Subizar*
Otra familia argentina que vive con el miedo a la deportación
Por la libertad de los cordobeses. Ayer hubo una manifestación contra la deportación de Daniela Vargas, su padre y su hermano. Están presos. (AP)

Nueva Jersey (EE.UU.). "Tenemos miedo. Por ahí se escucha: 'Allá está Inmigraciones haciendo esto y aquello', y no sé si es pánico y habladuría o si es cierto". El que habla es un argentino que tiene una hija que es dreamer , como se llama a los hijos de los inmigrantes indocumentados que obtuvieron una posibilidad de regularizarse bajo el gobierno de Barack Obama y que ahora enfrentan el riesgo de la deportación con Donald Trump.

“Mi hija no quiere manejar. Sólo va al trabajo y a la noche a la facultad”, relata el hombre a La Voz por teléfono desde un recoveco en un taller mecánico, uno de sus tres empleos.

Lo llamaremos “Horacio”, un nombre de fantasía para este argentino que habla bajo la condición de resguardar su identidad para no sufrir represalias. El hombre se radicó hace 17 años en este estado vecino a Nueva York, junto a su mujer y su hija, y ahora cuenta cómo la rutina y los planes de su familia cambiaron radicalmente en el último mes.

Suspendieron, por ejemplo, sus vacaciones en Semana Santa –querían conocer Washington– y él no sabe ahora si ir a un concierto de rock a cuatro cuadras de su casa porque podría haber agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) esperándolo.

Ocurre que los agentes de ese organismo agudizaron su accionar y ya no deportan sólo a inmigrantes con antecedentes penales, como solía ocurrir en el gobierno de Obama, sino que profundizaron las redadas.

La detención de la dreamer cordobesa Daniela Vargas el miércoles pasado, luego de que brindara una conferencia de prensa en Misisipi a favor de los inmigrantes, agudizó aún más el temor. Luego de conocerse esa noticia, la mujer y la hija de Horacio le pidieron que borrara los mensajes compartidos con esta periodista, ante el temor de ser detectados.

La hija de Horacio tiene 21 años y es, al igual que Daniela, una dreamer o "soñadora", como se denomina a los 175 mil jóvenes que llegaron al país cuando eran niños, y está en el programa Daca (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) con un permiso para estudiar y trabajar.

“Mi hija renovó el Daca por dos años, pero si se lo sacan, o la deportan, nos deportan… no quiero ni pensarlo. Sería muy difícil volver a Argentina por la inseguridad, tendríamos que vivir cuidándonos y encerrados. Estamos acostumbrados a la libertad que hay acá”, explica. “Una libertad entre comillas desde que asumió Trump”, corrige después.

La familia emigró en el año 2000 desde Rosario, cuando su hija tenía cuatro años. “Nos cansamos de los políticos argentinos. Ya nos habían fallado el peronismo, el radicalismo; ya no creíamos en nada. Trabajábamos mucho pero vivíamos con lo justo, a los saltos, y un cuñado nos ofreció venir acá”, recuerda.

Primero vino él sólo. “Fue muy duro, lloraba todas las noches. Inclusive ahora que lo recuerdo hago un esfuerzo para no llorar. Al principio, pasamos necesidades. No conocía el idioma y empecé ganando lo básico, era difícil conseguir trabajo sin papeles”, cuenta.

El rosarino trabaja ahora en una fábrica reparando máquinas y en dos talleres mecánicos; su mujer lleva más de 16 años en una imprenta. “Estamos diseñados para trabajar”, bromea. La familia logró así armar su nuevo hogar y desearía residir legalmente.

Trump habló el martes pasado sobre una ley de inmigración que podría ayudar a los 11 millones de indocumentados. “Tengo las mismas esperanzas que tenía con los políticos argentinos”, señala Horacio, quien ya vio promesas sin cumplir en las presidencias de Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama.

“Estamos en otro país pero los políticos son los mismos. A veces el que menos se espera… pero no, no lo creo. Estoy desesperanzado”, cierra.

Al menos 10 argentinos pueden ser deportados. Son residentes ilegales o con permisos precarios vencidos. Daniela Vargas (22), su hermano Alan (26) y su padre (55) están detenidos a la espera de una deportación sin juicio. Los tres son cordobeses. La joven tenía un permiso de estudio y trabajo en el programa Daca, destinado a hijos de inmigrantes, pero se le había vencido. Fue arrestada antes de que consiguiera la renovación. Además, hay otros siete argentinos en la misma situación que los cordobeses, según confirmaron desde el Consulado de Houston, Texas.

*Especial