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Un orgullo o una vergüenza

Para el Clínicas no caben medias tintas. O sigue decayendo, y es una vergüenza, o recupera su lugar de vanguardia en la medicina y vuelve a ser un orgullo para todos los cordobeses. Marcela Fernández.

02 de mayo de 2013 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Un orgullo o una vergüenza

El Hospital Nacional de Clínicas es un emblema. De Córdoba, de la Universidad Nacional y de la Facultad de Ciencias Médicas, de la que es, sin dudas, su nave insignia. Pero su impronta y su influencia fueron más allá, y lo convirtieron en un punto neurálgico en la Reforma Universitaria de 1918 y también en el Cordobazo que levantó a obreros y estudiantes contra la dictadura en 1969. Da, a su vez, nombre al barrio que lo circunda y lo cobija, seguramente porque desde su nacimiento fue para los cordobeses mucho más que un centro asistencial más.Es el hospital escuela por antonomasia, donde se formaron muchos de los médicos más brillantes de Córdoba, maestros de generaciones enteras de profesionales.Por la calidad de sus recursos humanos, allí se generaron importantes avances médicos, algunos de los cuales aún perduran. Entre ellos, el decano de Ciencias Médicas, Gustavo Irico, recuerda que el primer trasplante renal del interior del país, fue en 1968 en Córdoba, y que los productos que permitieron conservar el órgano ablacionado hasta el momento del implante fueron diseñados y elaborados por la farmacia del Clínicas.Durante décadas estuvo a la cabeza de la investigación, la asistencia y la docencia médica. Después vino el desfinanciamiento y la declinación, y se convirtió en costumbre ver sus paredes descascaradas y su impotencia.Fue un faro del conocimiento médico, la docencia y los valores universitarios. Por eso para el Clínicas no caben medias tintas. O sigue decayendo, y es una vergüenza, o recupera su lugar de vanguardia en la medicina y vuelve a ser un orgullo para todos los cordobeses.