Nutrición. La nueva pirámide alimentaria de EE.UU. divide a nutricionistas: críticas por la carne roja y la manteca
Especialistas cuestionan que el nuevo modelo alimentario impulsado en Estados Unidos reduzca el protagonismo de los cereales integrales y equipare grasas saludables con manteca.
La nueva pirámide alimentaria presentada en Estados Unidos abrió una fuerte discusión entre nutricionistas, médicos y especialistas en salud pública por algunos de los mensajes que transmite sobre alimentación saludable.
Aunque el nuevo esquema incorpora recomendaciones contra los ultraprocesados y prioriza frutas, verduras y alimentos frescos, parte de la comunidad científica advirtió que la representación gráfica puede generar confusión, especialmente por el lugar destacado que ocupan la carne roja y la manteca.
"El problema no es sólo qué alimentos aparecen, sino cómo se muestran y qué mensaje recibe finalmente la población", resumieron especialistas consultados por Europa Press Salud Infosalus.
Qué cambia en la nueva guía alimentaria
La actualización busca alejarse del antiguo enfoque centrado exclusivamente en calorías y nutrientes aislados para poner el foco en patrones de alimentación más integrales.
Entre los cambios principales, el nuevo modelo:
- prioriza alimentos mínimamente procesados
- limita azúcares añadidos y ultraprocesados
- promueve frutas y verduras
- incorpora proteínas vegetales como legumbres, frutos secos y soja
La dietista y nutricionista Ana Cristina Pérez Urdaneta, representante del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas Nutricionistas de España, consideró que la guía representa "una evolución significativa" respecto de versiones anteriores.
Según explicó, uno de los avances es distinguir con mayor claridad entre cereales refinados e integrales, además de enfocarse en patrones alimentarios completos y no sólo en nutrientes individuales.
La carne roja y la manteca, en el centro de las críticas

Sin embargo, varios expertos cuestionaron aspectos puntuales del diseño de la pirámide. Uno de los puntos más polémicos es que las carnes rojas aparecen visualmente al mismo nivel que proteínas vegetales como legumbres y frutos secos.
Para parte de la comunidad científica, esa representación minimiza las diferencias entre alimentos con impactos muy distintos sobre la salud cardiovascular.
"La evidencia científica es contundente respecto a que el consumo excesivo de carnes rojas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer", advirtió Pérez Urdaneta.
Otra de las críticas apunta a la inclusión de la manteca dentro del grupo de grasas consideradas saludables.
Especialistas sostienen que equipararla visualmente con alimentos como el aceite de oliva extra virgen o la palta contradice décadas de investigaciones sobre los beneficios de las grasas insaturadas frente a las saturadas.
"Tenemos que tirarla a la basura"
El dietista nutricionista Julio Basulto fue uno de los más críticos con la nueva propuesta alimentaria estadounidense.
"Tenemos que tirarla a la basura", afirmó en declaraciones reproducidas por Europa Press Salud Infosalus. Basulto sostuvo que la nueva pirámide favorece determinados intereses de la industria alimentaria y se aleja del consenso científico que recomienda priorizar alimentos de origen vegetal.
También cuestionó que los cereales integrales hayan perdido protagonismo dentro del esquema visual, pese a la evidencia sobre sus beneficios para la salud cardiovascular, metabólica e intestinal.
La dieta mediterránea sigue como referencia

Los expertos sostienen que el contenido técnico de la guía incluye mensajes positivos, como la reducción de azúcares, alcohol y ultraprocesados.
Sin embargo, remarcaron que la representación gráfica puede inducir interpretaciones erróneas en la población general.
Todos los especialistas consultados coincidieron en señalar a la dieta mediterránea como el modelo alimentario con mayor respaldo científico para prevenir enfermedades cardiovasculares y patologías crónicas.
Ese patrón alimentario prioriza verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva, pescado y frutos secos, con un consumo reducido de carnes rojas y alimentos ultraprocesados.




