No sólo los glúteos caen con los años
Además de escasear en el circuito comercial, los buenos filmes suelen pasar inadvertidos. Rosa Bertino.
Además de escasear en el circuito comercial, los buenos filmes suelen pasar inadvertidos. Aunque el circuito cineclubístico sale al rescate, uno siempre se pregunta por qué algunas películas prenden, y otras no.
Enseñanza de vida (título original: An education ) es una joyita inglesa cuyas destinatarias deberían haber apreciado mejor. Es la verídica historia de la periodista Lynn Barber, quien a temprana edad descubrió que el estudio y la autonomía representan una inversión más segura que el matrimonio. Ser una intelectual podía depararle granos, sequedad capilar y soledad, pero las secuelas de atarse a un hombre aparentaban ser incluso peores.
Esta moraleja hoy resulta casi anacrónica. De hecho, la acción se sitúa medio siglo atrás, al principio de la década de 1960. La mayoría de las películas actuales, con temática femenina, tienen que ver con el flagelo de la trata, la violencia doméstica y el de-samparo.
Incomodidad. La opción de la protagonista sigue vigente, para tantas mujeres de cualquier edad y circunstancia. Si el filme logra incomodar a la platea, es porque la joven no encara sus estudios como un aditamento personal, tipo poner un hermoso florero para que se luzca aún más la mesa de alabastro. Ella tiene un proyecto de vida.
No se puede generalizar. Pero aún así, al abrir cualquier revisita de barrio, o al participar de conversaciones "de género", como gustan decir ahora, queda la fuerte sospecha de que nos hemos alejado de aquellos ideales.
Los avisos de institutos, con promesas de tonificar, modelar, recuperar, afirmar, levantar, refieren exclusivamente a lo física. No aparecen avisos de clubes de lectura, paseos solidarios, avistamiento de almas y actividades afines. Acaso porque les cuesta conseguir público, y mantenerlo.
Contrayendo. "Si se me sigue cayendo el traste, no voy a conseguir más nada…", lloriquea una gordita bastante mona. "¿Y yo, que tengo las "lolas" debajo del brazo, ahora que los tipos se acostumbraron a las pechugas siempre paradas?", retruca otra, en referencia a implantes mamarios.
Ahí nomás se intercambian ejercicios para "levantar caídos". Consisten en chorros de agua fría para el trasero y el escote; unir las manos por debajo del mentón y golpear las palmas (para el busto); caminar como impidiendo un accidente urinario o fecal (para el trasero) Bueno, aquí paramos.
Oír tanta lata y sentir tanta presión, puede dar surmenage . Chicas, estamos cometiendo un error. No sólo tenemos un afuera, sino también un adentro. En menos de 50 años de historia se nos cayeron los glúteos, y algo más. Y mantenerlos parados tampoco garantiza nada.

