No se trata de sospechar, sino de controlar
No se trata de poner bajo sospecha a los centros de estudiantes por el manejo de fondos de las actividades que realizan, como las fotocopias de apuntes, sino de ejercer un control.
Nadie duda de que los estudiantes son el componente más dinámico de las universidades públicas. Ellos propiciaron –y lo siguen haciendo– los cambios más trascendentes. Por caso, que el Colegio Nacional de Monserrat sea mixto fue fruto de la sinergia entre Franja Morada y el entonces rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Eduardo Staricco, en 1997."Si de algo me siento orgulloso, es de haber sido dirigente estudiantil y de haber logrado la medalla de oro. El concepto es que si uno debe representar a los demás, tiene que romperse el alma para ser el mejor estudiante posible. Eso significó que me levantaba a las 5 de la mañana y me acostaba después de la medianoche", le dijo Staricco a este periodista en una entrevista realizada hace cuatro años.Esa energía transformadora ha hecho que los sectores estudiantiles sean, después de los docentes, la segunda fuerza política en las casas de estudios. Y ese poder real debería estar imbuido de una gran responsabilidad.En ese marco, parece fuera de época el manejo de fondos que hacen algunos centros de estudiantes, a partir de los servicios que administran. No se trata de sospechar, sino de controlar. Sin vocación Pero es llamativo que no exista vocación en la UNC –y en las universidades en general– de controlar la actividad de los centros de estudiantes.Si estos dirigentes estudiantiles serán quienes en el futuro conduzcan los destinos de una provincia o de una ciudad, la subestimación por el manejo de fondos y de espacios públicos es, cuanto menos, preocupante. "Al amparo de lo público, los estudiantes manejan vales, administran cantinas y otras actividades comerciales fuera de regla, y eso debería subsanarse", se quejó Gerardo Fidelio, exvicerrector de la UNC, quien en 2002 presentó un proyecto para regularizar la actividad de los centros de estudiantes, que no tuvo tratamiento. Otra iniciativa en esa misma dirección presentó en 2007 la agrupación Frente Independiente, con el mismo resultado. Distintos modelos No todos son iguales. En la UNC, hay distintos modelos de gestión de centros de estudiantes. Hay agrupaciones que se preocupan por llevar cuentas claras y hacer rendiciones periódicas. Es decir, experiencias positivas que se desdibujan, puesto que no existe un marco legal que contenga a estas entidades.Y no se trata de poner bajo sospecha el manejo de fondos que reciben de las facultades o que generan por las actividades que realizan, sino de ejercer un control.El tema no está en la agenda de la actual gestión de la Casa de Trejo. Aunque algunos referentes políticos del rector Hugo Juri admiten que podría estarlo.En el fondo, algunos especialistas en derecho universitario admiten que hace falta una ley que permita otorgar a los centros de estudiantes la personería gremial.Mientras tanto, la gestión transparente de los centros de estudiantes seguirá dependiendo de las buenas prácticas de las agrupaciones a las que les toque conducirlos.

