Los niños, entre la "tele" y la escuela
Es un milagro que los niños logren sobrevivirnos y abrirse camino entre tanta confusión. Rosa Bertino.
Es un milagro que los niños logren sobrevivirnos y abrirse camino entre tanta confusión. Por algo la naturaleza los envuelve en su caparazón. La vida se circunscribe a los afectos, y los apetitos priman sobre las razones. No piensan en la muerte ni en lo que van a ser cuando sean grandes. Parece que estuviéramos describiendo al adulto actual, pero ese es otro problema. Hoy la infancia gira alrededor de la escuela. Todos los ojos están puestos en esta institución, en la medida que la sociedad fue trasladando al Estado el grueso de responsabilidades que otrora eran del individuo y la familia. Si uno tenía un discapacitado, alcohólico o anciano esclerótico en la casa, era problema de uno. Si un chico andaba mal en el colegio, había que ajustarle las tuercas en el hogar, y así sucesivamente. Hoy se recurre a la Justicia o al ministerio. Patio y merienda. También es cierto que la brecha generacional y tecnológica y los nuevos campos de conocimiento demandan mucho aprestamiento. Pero ni los niños ni la televisión parecen percatarse de esta realidad. Si nos ponemos a ver, el escaso rendimiento en materias de estudio se asocia a los parámetros que establece la TV. A la cual nadie le reclama nada, porque total no es "el Estado". Qué es lo que más te gusta del colegio, le pregunté a mi nieto de seis años. "El patio", me respondió sin hesitar. Como vio que esperaba algo más, agregó: "El patio… y la merienda". Los canales infantiles, que durante años sólo pasaban dibujitos, algunos francamente hermosos, ahora están copados por tiras para y con veinteañeros. Esta suerte de telenovelas infantojuveniles suelen ambientarse en instituciones más bien "chetas", donde el gordo o el de afuera se gana la simpatía de todos. Pero donde las chicas hacen volar cachetazos e insultos y se preparan para el próximo musical. Patito feo es de Kafka, comparado con estos "pequeculebrones". A la misma pregunta, otro nieto más grandecito me respondió: "Me gustan educación física, teatro, las excursiones y prepararnos para los actos". Oh, casualidad, todo lo que se ve en la TV, en esa franja etaria y horaria, tiene que ver con movimiento y actuación. Bueno, al menos tendremos menos sedentarismo. Las excursiones y los actos son un dato alertador, y alentador. Nada impide hacer paseos que estimulen el pensamiento matemático. Y cada efeméride se presta para el análisis histórico y el lenguaje oral y escrito. Salvo que padres y docentes, instruidos por la "tele", los circunscriban al alquiler de sillas y disfraces.

