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Nicolás, laburante de altura

Limpia vidrios de edificios y pinta desde hace ocho años. Ya hizo más de 200 de esos trabajos. Señala que la clave es tener buenos equipos y usar el mejor detergente.

05 de agosto de 2017 a las 12:31 a. m.
Juan Carlos Carranza y Ramiro Pereyra
Nicolás, laburante de altura

Nicolás Maineri (30) no le tiene miedo a las alturas, pero sí mucho respeto. Empezó a trabajar como limpiavidrios en edificios de la ciu­dad de Córdoba cuando apenas tenía 22 años.

Primero, lo hizo para empresas del rubro, pero desde hace un tiempo tiene su propio emprendi­miento. Dice que su trabajo requiere mucha prevención y planificación.

“No podría trabajar en este rubro si tuviera miedo a la altura, pero eso no quiere decir que no la respete. Este trabajo requiere tener los equipamientos adecuados. Yo los fui comprando de a poco, to­dos son importados y traídos des­de Europa. Son equipos que se usan para la práctica de montañismo o la exploración de cavernas. Pagamos el triple, pero son equipos homologados, tienen la certificación de la comunidad europea. Acá hay normas Iram, pero hay que actualizarlas y en eso están las entidades que trabajan en este rubro. Pero aún se trabaja con equipos primitivos”, señala.

Nicolás admite que no se puede limpiar vidrios en altura cuando llueve o está nublado. “Los mejores días son cuando hay sol”.

¿Y si hay viento? “El viento no es tanto problema. No conozco casos en los que el viento haya provocado algún incidente en altura. Cuando es muy fuerte, directamente se suspende el trabajo. En realidad, lo más perjudicial del viento es que te ensucia los vidrios que ya limpiaste”, enseña.

Mainardi asegura que la capaci­tación para poder hacer bien es­te trabajo es importante, pero di­ce que no es tan complicado de aprender y hacer. “Hay tres nor­mas básicas para tener en cuenta. Primero, hay que tener buen equipo y respetar las medidas de seguridad. Segundo, conocer las técnicas de autorrescate para salir de una emergencia sin la ayuda de bomberos. Y la última, saber cómo rescatar a un compañero”.

En ese sentido, Nicolás recomienda: “Siempre hay que planificar con detalle los trabajos. Siempre hay que tener un plan, por si se presenta alguna contingencia. Co­mo pasamos muchas horas a­rri­ba, por ejemplo, siempre hay que prever el tema de la comida”.

95 metros

Este joven ha trabajado en más de 200 edificios. Pero el que más ha grabado en la memoria es la Torre Duomo, frente a la Terminal de Ómnibus, de 28 pisos y 95 metros de altura. “Es impresionante la vista de la ciudad desde allá arriba”, comenta.

“Yo estaba acostumbrado a trabajar en edificios de 16 o 18 pisos, pero hacerlo en uno de 28 fue fuerte. Eso fue hace dos años. Para hacer ese trabajo, hay que ser muy experimentado”, expresa.

Con relación al trabajo, Nicolás explica: “La limpieza de los vi­drios debe ser profunda, a veces hay que sacar restos de pintura. Usamos agua y, en mi caso, el mejor detergente para proteger nuestras manos”.

Contrariamente a lo que pudie­ra pensarse, Mainardi sostiene que no es necesario tener un buen estado físico para trabajar limpiando vidrios en altura. “Uno trabaja sentado”, aclara.

Otro detalle de este trabajo es asegurar todas las herramientas. “Hay que comprobar la resistencia de las cuerdas. Y todos los elementos que llevamos arriba tienen que estar amarrados, para que en caso de que se caigan, se sujeten a las cuerdas”, detalla.

Nicolás no tuvo incidentes graves, pero recuerda uno cuando lim­piaba los vidrios en el patio interior de un edificio y quedó suspendido a media altura. Las venta­nas eran de paño fijo y no tenía posibilidad de bajarse por alguno de los departamentos. Pero, al final, encontró la forma de salir ileso de la emergencia.

Seguro

“Actualmente, en todos los trabajos en altura te esperan con 
un ingeniero en seguridad. El seguro se hace en el momento y las compañías nos piden de todo”, cuenta. “Ahora el trabajo está un poco fre­nado. Pero aprovecho para descansar y reponerme, es un laburo que insume mucha energía. Mis tra­bajos más habituales son en edificios de entre tres y 10 pisos”, dice.

Las normas básicas de un buen limpiavidrios. Nicolás Mainardi es muy joven, pero ya un experimentado limpiavidrios en altura. Se anima, desde ese lugar, a formular tres normas básicas para tener en cuenta: "Primero, hay que tener buen equipo y respetar las medidas de seguridad. Segundo, conocer las técnicas de autorrescate para salir de una emergencia sin la ayuda de bomberos. Y la última, saber cómo rescatar a un compañero", señala.