Negocios paralelos
La situación del alumbrado público produjo la aparición de particulares que se dedican a la colocación de luminarias. Diego Marconetti.
La situación del alumbrado público produjo la aparición de particulares que se dedican a la colocación de luminarias. Ante la falta de respuesta municipal, los vecinos recurren cada vez más a estas personas que, a cambio de 200 o 300 pesos, terminan con el padecimiento de meses reclamando para que cambien una lamparita. Estas personas ofrecen sus servicios por las miles de cuadras a oscuras. En algunos casos colocan brazos y lámparas en postes que no corresponden, y los abastecen de la red eléctrica de manera ilegal.En este escenario, está claro que el vecino que recurre a ellos no es culpable, pero sí el Estado municipal que, desde hace años, promete solución a un problema que agrava la sensación de inseguridad. La tomada de pelo que significó la promesa de un plan de recambio de lámparas de mercurio por otras de sodio, más eficientes y duraderas, es sólo un ejemplo del enorme muestrario de frustraciones. En esta línea, también están los arreglos de baches que no soportan una lluvia ni el paso de tres colectivos, el mantenimiento de plazas en las que sólo se ocupan de cortar el pasto o los desbordes de la añejísima red cloacal. Ante esto, ya son varios los ejemplos de buscar a un tercero para que cumpla la función del municipio –como limpiar una plaza o tapar un pozo en la calle–, por la que se paga la tasa de Inmuebles, Automotores e Industria y Comercio. Lógicamente, los únicos agradecidos son los que se hacen unos pesos con estos negocios paralelos.

