Murió “Torito”, el niño que activó una causa
Sus padres lideraron la acción por la ley de electrodependientes. El niño necesitaba asistencia respiratoria.
Ayer murió Máximo, uno de los niños que le puso rostro y nombre a la acción por la ley provincial de electrodependientes.
Sus padres, Flavio Albarracín y Nora Perelló, fueron figuras clave para que la ley se apruebe en la Legislatura Unicameral en 2017. La historia de “Torito”, como le decían sus familiares, se conoció a través de una nota publicada por este diario ese año.
Máximo nació con onfalocele, enfermedad que se da en uno de cada 10 mil niños y que afecta algunos órganos del cuerpo. “Torito” estuvo con respiración asistida e internado durante varios meses en el hospital Privado, hasta que pudo ser trasladado a la casa en la que vivía su familia, en Villa Parque Siquiman, con los aparatos necesarios para mantenerlo con vida.
El 24 de diciembre de 2017, el niño tuvo una crisis, lo cual obligó a sus padres a llamar al servicio de emergencia que les cubría la obra social. Cuando era trasladado hacia Córdoba para internarlo en el hospital Privado, se acabó el oxígeno en la ambulancia. “Torito” entró en paro cardiorrespiratorio y llegó casi sin signos vitales al centro de salud. Los médicos lograron reanimarlo, pero quedó en estado de coma hasta este domingo, cuando falleció en la casa que alquilaban sus padres .
Flavio es porteño y Nora, mendocina. Se conocieron en Córdoba y cuando decidieron vivir un sueño juntos eligieron Villa Parque Siquiman como lugar de residencia.
Después de un embarazo complicado, decidieron que Máximo debía nacer y, cuando eso sucedió, comenzó su acción para mantener su calidad de vida. El incidente de diciembre complicó su salud de manera irreversible.
“Máximo, nuestro ‘Torito’, se puso sus alitas y voló a los brazos de Dios. Ya juega junto a sus abuelitos. Fue al encuentro de sus amiguitos que han sido tan guerreros como él y con los que compartió su lucha. Gracias a todos los que, junto a nosotros, lo acompañaron en su camino y le hicieron sentir su inmenso amor a nuestro Ser de Luz. Máximo ya es eterno y un pedacito de él está con todos nosotros. Así es para siempre. QEPD ‘Torito’, hijito de nuestra alma. Te amamos con toda la fuerza de nuestro corazón”.

