Temas del día:

Mujeres que horadan la piedra

La foto del perfil en Facebook perturba y conmueve. Es la de Tobías y Morena, sonrientes, con sus 10 y 12 años, la edad que tenían cuando fueron asesinados por su padre –Ariel Pedraza– el 5 de noviembre de 2013. 

07 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Mujeres que horadan la piedra

La foto del perfil en Facebook perturba y conmueve. Es la de Tobías y Morena, sonrientes, con sus 10 y 12 años, la edad que tenían cuando fueron asesinados por su padre –Ariel Pedraza– el 5 de noviembre de 2013. "Víctimas inocentes-comunidad del 5", es la página desde la que Paola Fernández, la madre de los niños, impulsa un objetivo simple, ambicioso, clarísimo. El hombre que mató a los chicos con su arma reglamentaria era sargento del Éter, el grupo de elite de la Policía de Córdoba. Acabó con la vida de ellos y luego con la de él.Paola, obligada a convivir con sus fantasmas pero firme en sus convicciones, tiene una meta concreta: el desarme de los policías fuera de su horario laboral y la atención externa –fuera de la institución– de las pericias psicológicas y psiquiátricas de los agentes.Sus argumentos están bien anclados en la realidad. Además de su caso, en los últimos años varios efectivos policiales asesinaron con sus armas a parejas e hijos. En 2006, en barrio Cerveceros, Cándido González asesinó a sus cuatro hijos antes de quitarse la vida. Tenía varias denuncias por malos tratos.En 2008, Sebastián Vera fulminó de cuatro balazos a su exnovia, Paola Sosa, en Nueva Córdoba.En 2012, Mauricio Marcón mató a su expareja, María Soledad Torres.En marzo de 2013, David Sosa asesinó de un tiro a su pareja, Andrea Fernández, y luego se suicidó.En todos los casos, usaron sus armas reglamentarias.En diciembre de 2014, el jefe de Policía de la Provincia de Córdoba, Julio Suárez, prometió que "de inmediato" Apross (Administración Provincial del Seguro de Salud) comenzaría a realizar las pericias psicológicas y psiquiátricas de los uniformados. En febrero de este año, aún no había novedades. Hasta ahora no se comunicó que integrantes de la fuerza hayan pasado por ese control.Los 5 de cada mes, Paola y un puñado de mujeres que la acompañan rezan un rosario en la vereda de la Central de Policía de la ciudad de Córdoba. Solas, atormentadas por su sufrimiento, pero inquebrantables y sin grandes coberturas masivas.Tienen una fortaleza mucho más poderosa que su alcance mediático: la constancia. La claridad de lo que piden. La dignidad, a pesar de ser observadas desde las ventanas de la sede policial como elementos disfuncionales a ese engranaje corporativo y cerrado.Cada mes, ellas tienen su pequeña marcha, ajenas a cualquier necesidad de protagonismo que no sea el que les permita concientizar mejor sobre su reclamo.Son parte de esa lucha silenciosa que, como gotas de agua, horadan la piedra hasta romperla. La imagen de los Tobías y las Morena vale eso y mucho más.