Enigmas. El misterio de la niña perdida en Cosquín: la Justicia amplía hipótesis pero no aparecen certezas
La fiscal a cargo del caso sigue sumando elementos que acerquen alguna respuesta. Se sigue creyendo que la niña no se fue por sus medios de du hogar
A diez días de un hecho que conmovió a la provincia de Córdoba y que mantuvo en vilo a todo el país, la causa judicial por el caso de la niña de dos años desaparecida en el barrio San José Obrero de Cosquín entró en un momento de demanda de precisiones, aunque se sigue manejando bajo un fuerte hermetismo.
Lo que comenzó como una búsqueda frenética en una jornada calurosa de mediados de marzo, por estos días se maneja como el armado de un rompecabezas judicial donde cada pieza cuesta encajar.
La fiscal de Instrucción de Cosquín, Silvana Pen, quien asumió su cargo apenas 48 horas antes de este suceso, está frente de una investigación que busca responder la pregunta que todos se hacen: ¿qué pasó con la pequeña E. durante las 20 horas que estuvo fuera del alcance de su familia?
A pesar del alivio inicial por haberla encontrado con vida, la Justicia quiere ir al fondo de lo que sucedió con la niña en esas horas de angustia, primero, y de misterio luego de su aparición. .
Fuentes cercanas a la causa confirmaron que la Fiscalía mantiene un amplio radio investigativo, que no se queda en los límites del entorno cercano.
Al contrario de las primeras versiones que circulaban en la zona, la estrategia judicial actual no se limita únicamente al núcleo familiar ni de eventuales allegados ni se focaliza exclusivamente en las inmediaciones del domicilio de la niña.
El equipo de investigadores entiende también que la respuesta podría estar fuera del barrio San José Obrero, explorando diversas "patas" o hipótesis que incluyen desde un posible traslado por parte de terceros hasta situaciones de negligencia o conflictos externos que aún no han salido a la luz.
Las comunicaciones
Uno de los pilares fundamentales de este nuevo despliegue es el trabajo técnico sobre las comunicaciones.

Trascendió que la Fiscalía trabaja en un exhaustivo peritaje sobre teléfonos celulares y el análisis de las celdas de las antenas de telefonía móvil que brindan cobertura en el sector de la "zona cero".
El objetivo es detectar movimientos sospechosos de dispositivos móviles durante la ventana de tiempo en la que la niña estuvo desaparecida.
Este rastreo digital busca identificar si hubo comunicaciones inusuales o si algún teléfono se activó de manera reiterada en el descampado donde finalmente apareció la menor, un sitio ubicado a unos 450 metros de su hogar.
Complementando la labor tecnológica, se ha dispuesto un operativo de "casa por casa" en puntos estratégicos de Cosquín.
No se trata de un simple relevamiento vecinal, sino de entrevistas profundas.
Los investigadores buscan cualquier indicio que permita reconstruir el recorrido de la pequeña.
Es que los conocedores del terreno y baquianos de la zona aseguran que la topografía y la distancia son obstáculos insalvables para una niña de apenas dos años.
En este sentido, las declaraciones del intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, han sido una pieza clave en la construcción de la sospecha oficial. Cardinali, quien además es médico de profesión, fue uno de los primeros en asistir a la menor tras su hallazgo por parte de una dupla del Escuadrón Motorizado de la Policía.

El jefe comunal fue categórico al señalar que la niña presentaba un estado de salud sorprendentemente bueno: no tenía signos de deshidratación notoria, ni quemaduras solares graves, ni picaduras de insectos compatibles con haber pasado casi un día entero a la intemperie y descalza, en una zona de monte bajo y matorrales.
Estas observaciones clínicas refuerzan la hipótesis de que la pequeña estuvo bajo el resguardo de alguien, en un lugar posiblemente techado y con acceso a hidratación, antes de ser "plantada" o abandonada en el descampado.
El hallazgo en sí mismo también genera interrogantes. La pequeña fue encontrada en un sector que ya había sido "peinado" en varias oportunidades por efectivos policiales, brigadas de bomberos y grupos de vecinos voluntarios.
Que haya aparecido en un lugar previamente revisado sugiere que la niña fue trasladada allí poco antes del mediodía del 19 de marzo, justo cuando la presión de la búsqueda era máxima.
"La zona estaba saturada de gente; es casi imposible que se nos haya pasado", confió uno de los bomberos que participó del operativo inicial.
Mientras tanto, la fiscal Pen mantiene un estricto hermetismo sobre los avances de la causa, aunque en su entorno aseveran que todos los días se trabaja para encontrar respuestas a los enigmas de este caso..



