Desahogo. Así fueron las 30 horas de tensión hasta que pudieron encontrar a Luciana
Desde que desapareció se montó un gran operativo que involucró a más de 100 agentes de las fuerzas de seguridad. La Justicia aseguró que no hay sospechas de que la joven haya sido víctima de algún delito.
En horas de la tarde de este martes, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, anunció que habían encontrado a Luciana “sana y salva”.
La adolescente de 15 años estaba desaparecida desde el lunes al mediodía, cuando fue vista por última vez a la salida del colegio Presbítero José Bonoris, al que asiste.
A partir de ese momento fue como si se la hubiese tragado la tierra. Su hermana mayor salió del mismo establecimiento media hora más tarde y no la encontró.
En la puerta las esperaba, como todos los días, su mamá, Elena, que las lleva y las trae, ya que la familia vive en la zona de Los Molles, un paraje rural ubicado a unos siete kilómetros de la institución educativa.
A las 14:30 presentaron la denuncia formal y comenzó un operativo que, con el correr de las horas, tomó una enorme dimensión.
La sociedad aún no sale de la conmoción por el femicidio de Agostina Vega, por lo que la desaparición de una jovencita de casi la misma edad generó gran zozobra en la población.
Ese mismo lunes por la tarde, Quinteros se trasladó personalmente a la Comisaría de Colonia Caroya y se fueron sumando dotaciones de distintas divisiones especiales de la Policía, que desplegaron rastrillajes en diversos sectores de la zona urbana y rural de la localidad.

Como lamentablemente suele ocurrir, comenzaron a circular en las redes sociales distintas versiones que se viralizaron rápidamente y generaron la movilización de algunos vecinos dispuestos a colaborar con la búsqueda, aunque sin pistas certeras.
Durante toda la madrugada llegaron a Colonia Caroya casi un centenar de efectivos que se desplegaron en distintos puntos estratégicos, bajo la coordinación del fiscal de Instrucción Guillermo Monti, quien desde el principio se puso al frente de la investigación.
Ayer por la mañana, a casi 20 horas de la desaparición de la adolescente, la búsqueda se extendió hacia puntos cada vez más alejados de la denominada “zona cero”.
Los medios nacionales también se apostaron frente a la Comisaría caroyense, donde se montó el centro de operaciones, mientras la noticia de la desaparición de la joven encabezaba las primeras planas de todo el país.
Incluso se activó la Alerta Sofía, el sistema de búsqueda de menores que se utiliza en este tipo de situaciones.
Aunque los investigadores parecían actuar sin hipótesis firmes, alrededor de las 17, el ministro Quinteros anunció en sus redes sociales que habían encontrado a Luciana “sana y salva”.
“Yo le di la noticia a su mamá”, añadió durante la rueda de prensa que brindó después del hallazgo de la joven, que estaba en la ciudad de Jesús María, aunque no brindó precisiones sobre el lugar.
Luego trascendió que se había refugiado en una casa abandonada ubicada a metros del Palacio de Tribunales, donde, en principio, habría permanecido desde que interrumpió el contacto con su familia.
La joven fue trasladada al Hospital Regional Vicente Agüero, donde quedó bajo la supervisión de un equipo interdisciplinario que incluyó un abordaje psicológico.
“Gracias a todos los que colaboraron”
Elena, la mamá de la joven, vivió esas 30 horas como una película de terror. No se movió de la Comisaría de Colonia Caroya ni un segundo e incluso durmió como pudo dentro de su camioneta a la espera de novedades.
En diálogo con La Voz, la mujer, todavía conmocionada, agradeció a todos los que colaboraron aportando información, lo que hizo posible el hallazgo de su hija.

“Tengo ganas de llorar”, se sinceró. Todavía sin salir del shock que le provocó toda la situación, pero sin derramar una lágrima, aseguró que sólo le importaba poder abrazar nuevamente a Luciana.
No hubo delito
Fuentes cercanas a la Fiscalía del Dr. Monti afirmaron que “no hay sospecha de que haya sido víctima de algún hecho delictivo”.
No se brindaron mayores precisiones sobre cómo llegó a la casa abandonada de General Cabrera y Mariano Moreno, ubicada a unos 50 metros de la oficina del fiscal, aunque aparentemente un joven se habría encargado de llevarle provisiones y abrigo.
Durante las 30 horas de búsqueda, Monti entrevistó a gran parte del círculo íntimo de la menor, tratando de obtener alguna pista que permitiera determinar su paradero, hasta que finalmente lograron ubicarla.

Luciana había apagado su teléfono celular, lo que dificultó aún más el trabajo de los investigadores.
Abrazos y lágrimas
Después de anunciar que Luciana estaba bien, el ministro Quinteros se abrazó con algunos de sus colaboradores y se escuchó un cerrado aplauso de los agentes que participaron en la búsqueda y de las personas que se acercaron hasta la Comisaría.
Una suerte de desahogo tras un operativo que quedará marcado en la memoria de los caroyenses, que se mantuvieron en vilo durante más de un día a la espera de noticias sobre el paradero de la joven.

