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Miles de domésticas esperan sus derechos

En Córdoba, sólo el 15% de las trabajadoras está registrado.

18 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Miles de domésticas esperan sus derechos

En Argentina y el mundo, el trabajo dentro de los hogares es fundamental para que la economía funcione fuera de ellos, e implica tareas de gran responsabilidad como el cuidado de los niños y el manejo del hogar, tal vez lo más preciado para las familias. Sin embargo, es una labor invisible, poco reconocida y hasta subestimada en lo jurídico y salarial.

Más de un millón de mujeres trabaja en el servicio doméstico en Argentina, según datos del Ministerio de Trabajo de la Nación, y la mayoría -86 por ciento- lo hace informalmente, mientras que sólo 30 por ciento del resto de las trabajadoras en relación de dependencia no está registrado.

En Córdoba, habría al menos 50 mil mujeres que trabajan en casas de familia, de las cuales no más del 15 por ciento estaría registrado, según los datos del Sinpecaf (Sindicato del Personal de Casas de Familia).

La situación mejoró a partir de 2004, cuando el empleo en negro de la actividad llegaba el 95,3 por ciento. Ese año, la Nación impulsó medidas para regularizar la situación laboral de las trabajadoras del servicio doméstico que consisten en la posibilidad del empleador de deducir el impuesto a las ganancias, tanto el salario como las cargas sociales, y en una simplificación del sistema de registro y pago de aportes (a través de un trámite en la Afip). Sin embargo, aún la gran mayoría no está registrada.

Con el aporte de 81 pesos por mes, deducible del impuesto a las ganancias, las trabajadoras acceden a una obra social y a la jubilación.

Inferiores ante la ley. Pero no sólo pocas están en blanco, sino que, incluso estándolo, tienen mucho menos derechos laborales que cualquier otro trabajador. "Se trata de un sistema laboral discriminatorio", se lee en el trabajo de investigación "Trabajadoras del hogar: trabajadoras con derechos", de la magíster en Género y Desarrollo Romina Lerussi, junto con otras autoras.

Es que las diferencias son enormes: según la norma que rige la actividad (el decreto-ley 326 del año 1956), una empleada doméstica no tiene derecho a una licencia por maternidad, si la echan recibirá una indemnización muy inferior a la del régimen laboral de contrato de trabajo, no cobra asignaciones familiares, sólo podrá tener un descanso semanal de 24 horas y no tiene un régimen de cobertura de accidentes de trabajo, entre otras desigualdades.

Por ello, desde marzo existe un proyecto de ley en el Congreso de la Nación que busca ampliar los derechos de la actividad. El país tiene uno de los mayores porcentajes de trabajadoras domésticas: 18,31 por ciento de las mujeres asalariadas realiza esa labor, según datos de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), muy por encima del 9,8 por ciento de Ecuador, el 10 por ciento de México y el 2,4 de Suiza.

Condiciones laborales. Las preocupaciones no son sólo jurídicas. El alto porcentaje de trabajo no registrado y el hecho que se realice en el ámbito privado de un hogar hacen más fácil la aparición de abusos. Entre ellos, los más comunes son las jornadas laborales prolongadas, salarios por debajo del mínimo obligatorio y los malos tratos verbales y hasta físicos.

"La mayoría de los empleadores no respeta los sueldos mínimos", cuenta Alcira Burgos, del Sinpecaf, quien asegura que el porcentaje de mujeres en blanco es bajo porque "sigue la cultura del "es como de la familia", por ignorancia del trámite y por desconocimiento y comodidad de ambas partes".

Es que ese vínculo casi familiar que en muchos hogares se da, muchas veces sirve para "justificar violaciones a los derechos laborales", se lee en el trabajo de Lerussi.

El sindicato, además de asesorar, recibe denuncias. Las principales son el maltrato general y las amenazas de las empleadoras de denunciar por robo a las trabajadoras para no pagar la indemnización, entre un largo etcétera.

Son las mujeres las que viven estas arbitrariedades, quienes trabajan invisibilizadas por estar dentro del hogar -y no en una oficina o fábrica- en un tipo de tareas que siempre fue poco reconocido en la sociedad y que tradicionalmente también lo hacía otra mujer.

Más información. Para averiguar cómo se registra una trabajadora, comunicarse con la Afip al 0-810-999-2347, en www.afip.gov.ar o ir a Colón 748, ciudad de Córdoba. Sinpecaf: en Sucre 466 o al (0351) 422-7351.