Salud femenina. La menopausia cambia el cerebro: qué le pasa a la memoria, el sueño y las emociones

La neurociencia explica por qué los síntomas de esta etapa, como la niebla mental, el insomnio y la ansiedad, tienen origen neurológico y no solamente hormonal.

20 de mayo de 2026 a las 10:59 a. m.
La menopausia cambia el cerebro: qué le pasa a la memoria, el sueño y las emociones
Menopausia. El descenso hormonal altera la comunicación neuronal, el metabolismo cerebral, y hasta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

La niebla mental, los despistes, el insomnio y la ansiedad que aparecen durante la menopausia no son síntomas aislados ni casuales. Todos tienen una explicación directa en el cerebro.

Así lo sostiene la neurocientífica española Raquel Marín, catedrática de Fisiología en la Universidad de La Laguna, en su libro Neuropausia.

Marín afirma que las hormonas sexuales femeninas también son, en rigor, hormonas cerebrales. "Cumplen con un montón de funciones en el cerebro a lo largo de la vida", señala la especialista.

El cerebro depende de los estrógenos

Menopausia. El descenso hormonal altera la comunicación neuronal, el metabolismo cerebral, y hasta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Menopausia. El descenso hormonal altera la comunicación neuronal, el metabolismo cerebral, y hasta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. (Magnific)

El cerebro tiene casi 600 kilómetros de vasos sanguíneos y consume una cantidad desproporcionada de glucosa y oxígeno para su tamaño. Las neuronas, explica Marín, no pueden abastecerse solas, dependen del flujo sanguíneo que los estrógenos ayudan a regular.

Cuando esa producción hormonal cae, especialmente desde la perimenopausia, se interrumpe la captación de glucosa en distintas áreas del cerebro. El resultado es ese diálogo truncado entre hormonas y neuronas que se traduce en dificultades de concentración, memoria y estado de ánimo.

Los estrógenos también regulan el equilibrio de grasas del cerebro, que es uno de los órganos más grasos del cuerpo. Sin esa estabilidad lipídica, la comunicación entre neuronas se ve comprometida.

Una transición neurológica

Marín define la menopausia como una etapa de transición neurológica. "El cerebro es el principal órgano gestor de nuestra vida. Ese descenso hormonal típico desde la perimenopausia llega a afectar a muchas funciones", explica.

Los trastornos del sueño, los sofocos y la niebla mental responden, cada uno, a la alteración de áreas cerebrales específicas. Las zonas que regulan el descanso y las que controlan la temperatura corporal, necesaria para dormir bien, también se ven afectadas por el cambio hormonal.

Para los sofocos, Marín destaca que ya hay medicamentos que actúan directamente a nivel neurológico para regular la temperatura corporal.

Los estrógenos como servicio de limpieza neuronal

Menopausia. El descenso hormonal altera la comunicación neuronal, el metabolismo cerebral, y hasta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Menopausia. El descenso hormonal altera la comunicación neuronal, el metabolismo cerebral, y hasta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. (Magnific)

Uno de los datos más relevantes del análisis de Marín es el vínculo entre la menopausia y el riesgo de Alzheimer. Los estrógenos actúan como un mecanismo de protección de las neuronas: las defienden de tóxicos y contribuyen a limpiar los agregados que pueden ser precursores de enfermedades neurodegenerativas.

"Cuando tiene lugar la menopausia, con ese declive hormonal, aumenta el riesgo de Alzheimer", advierte. Sin embargo, aclara que esto no significa que todas las mujeres que atraviesen esta etapa vayan a desarrollar la enfermedad, sino que existe una tendencia a perder ese circuito protector.

Sexualidad y emociones: cambios pasajeros

La ansiedad, la desmotivación y los cambios emocionales también tienen un correlato neurológico preciso. Los centros cerebrales que regulan el estado de ánimo responden al descenso hormonal de la misma manera que otras áreas.

En cuanto a la libido, Marín es categórica. Se trata de una etapa pasajera. Una vez establecida la menopausia, el deseo sexual puede recuperarse. "Nuestra sexualidad está muy relacionada con nuestro estado mental y emocional", afirma, y agrega que la comunicación con la pareja y el trabajo sobre la autoestima son clave en esta transición.