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A medida que pasan los años

2013, este agitado año que se nos cae del almanaque, parece haberse ido hace rato. Para muchos funcionarios, terminó a principios de diciembre. Para los saqueados, se fue el día 3.

28 de diciembre de 2013 a las 12:02 a. m.
A medida que pasan los años

Se nos va otro año, pero ¿por dónde se va un año de Córdoba? Desde chico me hice esa pregunta. Poco a poco fui descubriendo que un año no es como un turista o un emigrante que elige la Terminal de Ómnibus o el Aeropuerto para marcharse para siempre. Cada año que pasa en mi ciudad ha elegido un rumbo distinto para retirarse, un punto de fuga original. Y si se han repetido, ha sido sólo por casualidad.1965, el año en que nací, optó por atarse a las patas de la cigüeña que me trajo a este mundo. Ambos me dejaron sin decir nada y alzaron vuelo desde el Jardín Zoológico, que por entonces tenía monos y elefantes.Por lo que pude averiguar, la huida de 1966 tiene dos versiones. Una sostiene que tomó para el lado de La Calera en una moto Puma. Iba rumbo a Cruz del Eje para consolar a don Arturo Umberto, sin hache, que había quedado con el sueño hecho trizas de hacer un país grande. La otra hipótesis es que se dejó apagar con las luces del Cinerama, para acompañar el alma de Santiago Pampillón, que se había vuelto historia en la esquina de Colón y Tucumán.1969, en tanto, tras marchar por toda la ciudad por el camino del Cordobazo, hizo un lanzamiento en busca de la Luna desde el Rosedal del parque Sarmiento. Dicen que no llegó muy lejos; a lo sumo, cayó en Chamical.Los años que siguieron fueron de marcharse en forma violenta, pegando portazos, algunos en el Arco de barrio Empalme, otros en la subida de barrio Altamira, los más en las barrancas de la Duarte Quirós o de La Tablada.Desde 1976, optaron por desaparecer, hasta que 1983 les devolvió la esperanza y se pudieron ir por la puerta grande, sin ocultarse y despedidos por una multitud que los saludó desde la ex plaza Vélez Sársfield.Eso fue hasta 1989, año que, se sabe, subió a la estratosfera a bordo del globo aerostático de la hiperinflación. Salió desde la esquina de Buenos Aires y 25 de Mayo, donde se cansó de golpear las puertas de un banco que se quedó con sus ahorros en un plazo fijo.2001 quedó encerrado en un corralito y, sin otra vía de escape, tuvo que esfumarse en un helicóptero desde el techo de Epec.No me queda más espacio para contarles algunas cosas raras de las que me enteré sobre las despedidas de los años que siguieron, pero 2013, este agitado año que se nos cae del almanaque, parece haberse ido hace rato. Para muchos funcionarios, terminó a principios de diciembre. Para los saqueados, se fue el 3 de este mes. Es que, acalorado, este ciclo eligió marcharse en gomón, navegando por el río Suquía, y esa forma de salir de la ciudad, está claro, es la más lenta de todas.