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"Me gustaría que todos adopten ballenas"

Mariano Sironi, biólogo de la UNC. 16 años estudiando a la ballena franca austral lo convierten en uno de los mayores expertos mundiales.

23 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
"Me gustaría que todos adopten ballenas"

El suyo fue un doble amor a primera vista. Primero, Mariano Sironi se enamoró del mar cuando tenía 6 años. "Fuimos con mi familia a pasar las vacaciones a Santa Teresa en Uruguay. Es una imagen que todavía perdura en mi mente. No sólo verlo, sino su olor y sabor. Siempre meto las manos en el mar y me las chupo. Me encanta su sabor", dice. El segundo chispazo fue en primer año de la carrera de Biología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). En un viaje a Puerto Madryn vio por primera vez una ballena. "Estábamos recolectando caracoles en la playa y escuchamos un estruendo que venía del agua. Miramos el mar y no vimos nada. Tres o cuatro veces hasta que alguien vio a la ballena".Mariano hace 16 años que estudia a la ballena franca austral, una animal impresionante (ver Perfil cetáceo ). Este martes, a las 19, dará una charla en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas (Vélez Sársfield 299), de donde es docente. Contará las vivencias de 40 años de estudios de este mamífero marino a cargo del Instituto de Conservación de Ballenas. Se trata de uno de los programas de investigación de animales más largo del mundo. –¿Qué estudia? –La columna vertebral del programa es el relevamiento fotográfico aéreo que hacemos todos los años. Fotografiamos a todas las ballenas para identificarlas y monitorear el estado y la dinámica de la población. Pero también nos permite estudiar la salud de los animales.El trabajo de cuatro décadas permitió identificar a más de dos mil individuos, estudiar su comportamiento, alimentación e interacción con otros animales. "En este momento dirijo un trabajo de un bióloga cordobesa que estudia los hábitos alimentarios de las ballenas y el valor nutricional de los distintos alimentos", apunta. –¿Cómo lo estudian? –Tomamos muestra el zooplancton, del krill y los copépodos. La hipótesis es que el krill tiene un mayor valor nutricional para las ballenas. Sucede que se han registrado importantes variaciones en las poblaciones de krill que se deben al cambio climático. Esta merma se refleja en una menor cantidad de crías de ballenas y un posible aumento de la mortandad. –¿Qué dato es el más sorprendente de estos 40 años de investigación del instituto? –Hay datos básicos que son los más importantes. Por ejemplo, saber que las ballenas tienen una cría cada tres años. Es un ciclo muy largo. Otros animales tienen decenas de crías por año. La gestación de la ballena dura un año, luego hay un año más de lactancia y otro año para que la madre recupere sus reservas de grasa para volver a quedar preñada. –¿Qué no sabe? –A donde se van las ballenas cuando no están en Península Valdés. Tenemos sospechas de que durante el verano van a alimentarse a las Islas Georgias del Sur y Tristán da Acuña, en el medio del Océano Atlántico. Las gaviotasUna preocupación de Mariano es lo que ocurre con las gaviotas. En los últimos años se han incrementado los ataques de esta ave a las ballenas. Le pican la piel para llegar a la grasa y comerla. "La actividad humana en la zona ha ocasionado un incremento en la población de gaviotas por la disponibilidad de alimentos de los desechos pesqueros en la costa y en alta mar. Nuestros registros fotográficos muestran que en 1974 había sólo un uno por ciento de la población de ballenas picada por gaviotas. En 2008, la proporción era del 76 por ciento", apunta. –¿Qué es lo que menos te gusta hacer de tu trabajo? –Pedir plata. Elaborar propuestas para solicitar subsidios de investigación, pero es una parte esencial del trabajo. El financiamiento lo buscamos en organismos públicos, empresas y a través de nuestro programa de adopción. Es una manera muy linda de comprometerse porque a cambio le otorgamos un certificado de adopción y datos sobre la ballena. Se usa para hacer regalos. Me gustaría que todos adopten ballenas.Para adoptar una hay que ingresar a www.icb.org.ar, elegir qué ballena adoptar y la categoría de adoptante. El costo es de 10 a 20 pesos y hay diferentes formas de pago. –¿Es generoso el argentino para donar y ayudar? –Menos que en EE.UU. y Europa. Allá un tópico habitual de una charla es saber en qué organización colaboran las personas. Es como preguntar de qué equipo sos. –¿Por qué hay que proteger a las ballenas? –Los mamíferos marinos son buenos centinelas del estado del mar. Si ellos tienen problemas, el mar está en problemas. Supervivencia. Y nosotros, que vivimos en la mediterránea Córdoba, entendemos menos que conservar el mar es esencial para que podamos sobrevivir en este planeta Tierra, donde el 70 por ciento es mar. Los océanos producen la mitad del oxígeno que respiramos. Cientos de millones de personas se alimentan con las proteínas de los peces que provee el mar. Nos da petróleo para alimentar la insaciable maquinaria industrial y es un reservorio de información científica con potenciales aplicaciones médicas y ambientales. Y también es el mejor lugar para enamorarse, como le ocurrió a Mariano dos veces.

Perfil cetáceo

Datos. La ballena franca austral es un mamífero que puede pesar 50 toneladas. En Península Valdés hay unas cinco mil. Más datos, presenciar la charla de Mariano, el próximo martes, a las 19, en el Aula Magna de Ciencias Exactas (Vélez Sársfield 299).

Muchas preguntas. Si concurre, puede preguntar: ¿Cuántos kilos aumenta por día una cría? ¿Qué espesor tiene la capa de grasa que las protege del frío? ¿Por qué saltan? ¿Por qué asoman la cola a la superficie? ¿Cómo hacen para identificarlas?