Más tiempo para ser madres
Extensión de la licencia por maternidad. Las empleadas públicas provinciales que dan a luz tienen seis meses de licencia para dedicarlos a sus hijos. Aun más de la mitad de las mujeres que se embarazan no tiene protección.
Fernanda Castillo recuerda esos días en los que había dado a luz hacía apenas dos meses. Ya estaba reincorporada a su trabajo y allí se encerraba en un baño sin comodidades, junto a su compañera Verónica –quien también había sido madre hacía poco–, para extraerse la leche para su primogénita, Felicitas."Prácticamente llorábamos en ese baño", cuenta esta profesora de Historia que hoy cambió de trabajo y da clases en el Ipem 249, Nicolás Copérnico, de la ciudad de Córdoba.La realidad de ese encierro quedó lejos. Siete años después, esta mujer de 41 años y cuatro hijas fue una de las beneficiarias de una medida histórica y pionera en la Argentina: la extensión a seis meses de la licencia por maternidad paga a las trabajadoras de los tres poderes del Estado provincial y a las docentes, tanto del sector público como privado. La medida fue sancionada por ley en febrero de 2011, tras un proyecto presentado por el entonces gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Durante los primeros seis meses en que se implementó, 1.594 mujeres solicitaron la licencia extendida. De ellas, 1.220 eran docentes y 383 del sector público no docente.Seguramente para esas madres y sus familias –y para todas las otras que se sumaron y se seguirán sumando–, tener más días para estar en casa tranquila con su bebé fue un apoyo tan importante como para Fernanda, su esposo Guillermo Kempa y sus pequeñas Felicitas (7), Lucía (6), Josefina (2) y Federica (4 meses).En este marco, no es casualidad que los médicos y las asociaciones pediátricas recomienden para el crecimiento óptimo de los niños que las madres les den de amamantar durante los seis primeros meses de vida. "Los lactantes alimentados con leche materna contraen menos enfermedades y están mejor nutridos que los que reciben otros alimentos con mamadera", se asegura desde Unicef.Eso que dicen los especialistas, Fernanda lo notó en el crecimiento de sus hijas.Sostiene que el peso y el crecimiento de la mayor, Felicitas, fue mucho más lento que el de la menor, Federica. Pero no es sólo una cuestión nutritiva. "No es una medida feminista o que sólo beneficie a la mujer. Es una medida humana que hace a la calidad de la familia, que es la base de la sociedad", dice Fernanda.Desde su hogar de barrio Altos de Vélez Sársfield, en un complejo cerrado, Fernanda camina con Josefina por una calle interna mientras Lucía y Felicitas juegan con una manguera; y Guillermo, aún con el traje de abogado puesto, lleva en brazos a la pequeña Federica. Los juguetes y títeres se ven por todos lados: en el jardín, en el comedor, en la cocina, en el patio. Fernanda y Guillermo se definen como cristianos y como una pareja que apuesta a la familia por sobre todas las cosas. No los detuvieron las dos pérdidas de embarazo que enfrentaron y dicen que están abiertos a que vengan más chicos."No es fácil para la clase media trabajadora apostar a tener una familia; los sueldos no alcanzan para contratar a una chica que ayude a cuidar a los chicos y con las tareas del hogar. En este sentido, la licencia extendida fue un gran auxilio; imaginate qué importante es para nosotros que yo tenga unos meses más para estar con las chicas", cuenta Fernanda. El beneficio de los seis meses fue imitado por algunos municipios de la provincia y por la Universidad Nacional de Córdoba.Además, a comienzos de abril, la Provincia –en un intento de achicar la brecha con el sector público– acordó con las cámaras empresariales que pagaría el ciento por ciento del cuarto salario (con un tope de seis mil pesos) de la trabajadora.Sin embargo, Fernanda no deja de ser una mimada del sistema laboral. En Córdoba, más de la mitad de las mujeres trabajadoras no son beneficiarias de la licencia por maternidad y no gozan de un solo día de descanso pago ni durante el embarazo ni luego del nacimiento del hijo. Los datos surgen de la Dirección de Estadísticas Sociodemográficas de la Provincia y fueron publicados por este diario en febrero pasado.En números exactos, el 56 por ciento de la población económicamente activa (PEA) femenina no tiene ninguna protección cuando queda embarazada. Así, de las 285.073 mujeres trabajadoras del Gran Córdoba, 159.132 están desprotegidas.Las excluidas son las empleadas domésticas (40.752), las asalariadas en negro (37.023), las cuentapropistas –como las monotributistas– (43.436), las patronas (8.544), quienes trabajan en emprendimientos familiares sin remuneración (1.978) y las desocupadas (27.398).Estas mujeres no gozan ni de los tres meses que establece la Ley de Contrato de Trabajo para las empleadas en dependencia ni mucho menos de los cuatro que ya tenían las empleadas públicas antes de la ley que extendió el beneficio a seis. Fernanda sabe que es una privilegiada."Es injusto que la ley no se extienda a todas las trabajadoras, a nivel privado y también nacional. La maternidad es una bendición, es un estado que hay que proteger desde todos los ámbitos".

