La Voz En Vivo. Manuel Belgrano, el prócer que llegó rico y murió pobre en la función pública, según Felipe Pigna
En una entrevista con La Voz En Vivo, el historiador desglosó la vida del creador de la bandera, resaltando su faceta de economista visionario y su ejemplaridad ética.
El historiador Felipe Pigna recorrió la trayectoria de Manuel Belgrano, destacando su excepcional integridad personal y su visión estratégica para el desarrollo nacional.
En diálogo con La Voz En Vivo, el especialista subrayó que Belgrano es un modelo de "ejemplaridad" en la historia argentina, ya que ingresó a la función pública con fortuna personal y falleció en la pobreza.
Belgrano, quien se graduó con medalla de oro en Leyes y Economía Política en la Universidad de Salamanca, aplicó sus conocimientos en el Consulado desde 1794.
Durante la charla, rescató su rol como un académico brillante que ya en el siglo XVIII entendía la importancia de la industria nacional.
Economía y visión de futuro
Pigna resaltó que Belgrano fue un pionero en proponer el valor agregado para los recursos naturales del país. El historiador citó una de las máximas del prócer: "No exportemos cueros, exportemos zapatos, agreguemos valor", una idea que Belgrano plasmó en sus memorias del Consulado.
Además de su labor económica, fue un periodista visionario que en el año 1800 ya advertía sobre el potencial de Asia. "Prestemos atención al gigante dormido llamado a ser la gran potencia del futuro: China", escribió Belgrano décadas antes de que dicha nación se integrara plenamente al comercio mundial.
Incluso propuso cultivos innovadores para la época, como el cannabis con fines industriales. Belgrano buscaba fomentar la marina mercante y necesitaba el cáñamo para la fabricación de sogas resistentes para los barcos, una iniciativa que no prosperó por falta de apoyo de las autoridades virreinales.
Conflicto con el poder central
La relación de Belgrano con sus contemporáneos estuvo marcada por fuertes tensiones, especialmente con Bernardino Rivadavia. Pigna calificó este vínculo como "muy tirante", describiendo a Rivadavia como un dirigente centralista que llegó a cuestionar el patriotismo de Belgrano.
El 27 de febrero de 1812, Belgrano creó la bandera en Rosario, un acto que fue rechazado por el gobierno de Buenos Aires. Rivadavia le ordenó deshacer la insignia, pero el prócer optó por una "genial desobediencia" y la hizo flamear durante el Éxodo Jujeño y la victoria de Tucumán.
Como consecuencia de sus decisiones, el poder central lo castigó enviándolo al Norte sin recursos básicos. "Se acumulan riquezas provenientes de la aduana mientras nosotros estamos pasando miseria y no tenemos balas para enfrentar al enemigo", escribió Belgrano en una carta a San Martín.
Donaciones y educación pública
A pesar de las dificultades económicas que enfrentó su ejército, Belgrano mantuvo una conducta desinteresada. Tras recibir una donación de 40.000 pesos oro por sus triunfos militares —equivalentes a unos 4 millones de dólares actuales—, decidió entregar el monto total para la creación de escuelas.
No solo donó el dinero, sino que también diseñó los programas educativos, promoviendo un método de enseñanza experimental. El historiador enfatizó que Belgrano buscaba que los estudiantes "aprendan realmente y no repitan", alejándose del sistema memorístico tradicional.
Salud y vida privada
Pigna reveló que Belgrano padeció la enfermedad de Chagas, lo que le provocó una dilatación cardíaca y complicaciones gástricas y hepáticas hacia el final de su vida.
En el plano personal, el especialista recordó la historia de su hijo Pedro Rosas y Belgrano, quien fue criado por Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra. Recién a los 20 años, el joven supo su verdadera identidad y adoptó el apellido de su padre biológico.
Finalmente, el historiador lamentó que la clase dirigente actual no siempre valore el legado de Belgrano en la práctica. "Llegó rico a la función pública y se fue pobre; eso parece que los avergüenza un poco porque los denuncia", concluyó Pigna en su intervención.



