Los malos hábitos conspiran contra el crecimiento saludable
Los chicos con exceso de peso pueden desarrollar trastornos, como diabetes. También tienen más riesgo de ser obesos en la edad adulta.
La obesidad es una epidemia silenciosa y preocupante que avanza en todo el planeta de la mano de hábitos poco saludables vinculados al estilo de vida. Los principales culpables: las comidas rápidas ricas en grasas, hidratos de carbono y azúcares, y el sedentarismo.
En la Argentina, uno de cada dos personas mayores de 18 años (el 52 por ciento) pesa más de lo que debería, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada en 2009 por el Ministerio de Salud de la Nación. Lamentablemente, esa tendencia avanza entre los chicos. “El sobrepeso es el primer paso a la obesidad, y un fuerte alerta de que el niño tiene malos hábitos alimentarios y es sedentario, lo que debe ser modificado lo antes posible”, explica Raquel Furnes, secretaria de la Sociedad Latinoamericana de Gastroenterología Pediátrica y docente de Fisiopatología del Niño en la Escuela de Nutrición de la UNC.
Y es que los chicos obesos, advierte la médica, tienen un riesgo significativo de desarrollar diabetes tipo 2 (no insulinodependiente, la misma que padecen los adultos); de sufrir daños óseos en cadera y miembros inferiores; y de padecer déficit de la atención y mal rendimiento escolar vinculados a la mala mecánica respiratoria, que causa trastornos de oxigenación durante el sueño. “Y a largo plazo, también pueden desarrollar enfermedad cardiovascular e hipertensión”, precisó, a lo que se suma que los chicos con exceso de peso tienen una mayor probabilidad de ser obesos en la edad adulta.
Por esa razón, Furnes subrayó que “cuanto antes se controlen en el niño los hábitos nocivos es mejor”.
De acuerdo con la médica, entre los 3 y los 5 años el sobrepeso es infrecuente. “Lo que pasa después –señaló– probablemente se relacione con los cambios que vienen de la mano de la escolaridad, cuando muchas veces se produce un cambio en la dieta y aumenta el sedentarismo porque los chicos pasan más tiempo sentados”.
Al respecto, indicó que con demasiada frecuencia en la escuela es limitado el acceso a los alimentos más saludables, como la fruta.
“Por ejemplo, ayudaría que desde el Estado se incentiven las meriendas escolares saludables”, dijo Furnes.

