Temas del día:

De la madre en la esquina a Susana

En una esquina de bulevar San Juan, tiene parada la joven madre de varios hijos. Mucha gente le compra mentitas o ejemplares de La Luciérnaga y escucha sus tribulaciones. Rosa Bertino.

16 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Periodista)
De la madre en la esquina a Susana

En una esquina de bulevar San Juan, tiene parada la joven madre de varios hijos. Mucha gente le compra mentitas o ejemplares de La Luciérnaga y escucha sus tribulaciones. A veces está con una nena, muy calladita, de alrededor de 10 años. "Tiene mutismo selectivo", aclara, oronda, la mamá. Se lo advirtieron en el colegio. El automovilista queda estupefacto. ¿Será posible que tengamos una clase baja tan comunicada y advertida y que aún así retrocedamos a ojos vista? Sin embargo, ese mismo sector está expuesto a las peores maldades. Silvia vive en Quebracho, un asentamiento próximo a Coronel Olmedo y a la escuela donde una maestra (joven de clase media) aparentemente vendía droga. "¡Qué vergüenza!", repite Silvia, mientras da los detalles del caso. Además de la nena en problemas, ella tiene un adolescente que se pasa "semanas enteras encerrado, con depresión". Como cualquier madre, sospecha que la "depresión" se origina en algún vicio inveterado. "Ahora los chicos pelean a mano armada y en espacios abiertos, para asegurarse público", se escandaliza una señora, ante lo ocurrido en Plaza Colón. "La culpa la tienen la tele y los videítos, que son los entretenimientos más consumidos por los pobres", le asegura otra. Hace rato que le venimos achacando todos los males a los planes o subsidios y a la tele. En la misma cola, una mujercita hojea una nota a Sergio Denis, referida a su crisis anímica. El comentario de la amiga es sorprendente: "¿En qué momento se internó y quiso suicidarse? Hará un mes que estuvo acá en Córdoba, en una fiesta bizarra en la Vieja Usina, y está por presentarse en el Luna Park…". Ya que estamos, ¿qué cosa será, una "fiesta bizarra"? Al chico de ahora, e incluso al adulto, le sobran ídolos y diversiones, pero le faltan ejemplos. El rumor instalado asegura que "a Susana Giménez le pagaron 90 mil pesos, para que viniera a hacerle propaganda al Gobierno" provincial. Ese sí que fue un blooper (acto fallido o paso en falso). Muy pocos se explican para qué la trajeron y a qué modelo de mujer o persona representa la animadora. Los funcionarios se dejan seducir por las figuras, acaso creyendo que la popularidad es contagiosa. Mientras tanto, cunden los casos de dinero mal invertido, que debería abocarse a una auténtica inserción barrial y cultural. El problema es que ésta demora mucho en producir resultados. El otro es creer que Susana Giménez sí los genera.