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Los lugares de encuentro con uno mismo

Encontrar espacios para nuestro solaz individual cuando estamos casados y con hijos no es tarea fácil. Juan Carlos Carranza.

14 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Los lugares de encuentro con uno mismo

Encontrar espacios para nuestro solaz individual cuando estamos casados y con hijos no es tarea fácil. La expansión viral de las demandas infantiles y maritales (de ambas partes) en el hogar nos van quitando espacios y tiempo para disfrutar de nuestras cosas. Entonces, los lugares más inverosímiles suelen convertirse en nuestros refugios, nuestras pequeñas islas donde dar rienda suelta a nuestros intereses.El primer lugar elegido es el baño. Para los que les gusta leer, no hay nada mejor que este inexpugnable búnker. No existen argumentos sólidos ni órdenes de allanamiento que puedan sacarnos del sanitario."Pero sí existen tácticas indirectas y muy efectivas –dice Cacho Yerom, asesor en jefe de esta columna–. Cuando nos hacemos los distraídos y caminamos hacia el baño con una pila de libros y revistas, nuestra mujer nos intercepta con un misil aire-aire: 'Chicos, despídanse de papi por unas horas'". Derribado. Encuentros cercanos. Por eso es difícil encontrar lugares para uno, donde tantos hombres o mujeres encuentran el placer de estar a pleno con ellos mismos. La ducha suele ser otro de esos sitios "inexpugnables". Una reciente encuesta reveló que los argentinos malgastamos el agua porque tardamos 10 minutos en bañarnos. "Lo que la encuesta no registra es que se trata de una terapia. No vamos a dejar de derrochar agua si eso evita el deterioro de nuestra salud mental", acota Yerom, quien tiene la mala costumbre de acostarse a dormir en la bañera con la lluvia abierta.En la ducha, planeamos viajes; hacemos cuentas; si tenemos un discurso, lo ensayamos; si vamos al encuentro de una cita amorosa, afinamos la estrategia de la conquista; hablamos solos; cantamos (desafinamos); soñamos...Los bares también son lugares de escape. Vamos al bar a leer el diario, en papel, porque para quienes superaron la barrera de los 50 no hay mayor placer que tomar un café con el diario sobre la mesa. Claro que la tecnología probablemente cambie este paisaje en los próximos años y el papel sea reemplazado por algún dispositivo electrónico, pero el café seguirá siendo uno de nuestros refugios.Claro que todo lo dicho surge desde la perspectiva de un hombre. Es difícil saber cuáles son los refugios que ellas encuentran para su propio regocijo, abandonando por un instante sus obligaciones como madres y esposas. "Tal vez el estereotipo indique que las mujeres disfrutan cuando van a embellecerse a la peluquería o cuando se toman su tiempo para comprar ropa o zapatos. En el gimnasio, en el café con amigas o en una plaza leyendo un libro", opina Yerom, desde su absoluta ignorancia sobre los gustos e intereses de las mujeres. Al fin y al cabo, a él sólo le interesa amarlas.