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Los “profes” que dan clases y atienden bebés

Las jóvenes mamás viven con sus parejas o con sus padres. La mayoría asegura que los embarazos no estaban en sus planes.

15 de mayo de 2016 a las 12:01 a. m.
Los “profes” que dan clases y atienden bebés
Juntos. Muchas de las chicas van a clases con sus hijos, porque no pueden dejarlos en otro lado. Y se las arreglan. (Sergio Cejas/LaVoz)

Las jóvenes mamás viven con sus parejas o con sus padres. La mayoría asegura que los embarazos no estaban en sus planes. Casi todas asisten al colegio con los niños, pero como no hay guardería, están en el aula con ellas. Los profesores a veces alzan a los chicos cuando las estudiantes tienen que terminar algún trabajo."Es difícil combinar. Si uno se lo propone, se puede. Teniendo uno sí, teniendo dos no sé", piensa Micaela, que postergó estudios superiores por la maternidad anticipada. "Tenía pensado seguir, pero con dos es medio complicado, por lo menos hasta que sean más grandes", remarca."En algunos casos viene la pareja. Hay una niña de 15 que tiene dos bebés. Se ayudan entre dos. Cuando están solas, les cuesta un poco, pero vienen. Ponen el pecho y vienen", asegura Marisa Matosco, profesora auxiliar. Y agrega: "Atienden al bebé, atienden al 'profe', multiplican esfuerzos. Los 'profes' hacemos de guardería".María Gómez, egresada, recuerda que en un tiempo se pidió un espacio en la escuela para que los bebés estuvieran atendidos mientras las chicas estaban en clases. "Cuando empezó el PIT se había pedido una guardería, pero quedó en la nada. Si no conseguimos el Paicor, qué vamos a conseguir una guardería. Es mucho", ironiza.La mayoría de las chicas cuenta que la maternidad las sorprendió. "Cuando quedé embarazada de mi primera hija reaccioné recién a los cinco a seis días, quedé como blanca: '¡Voy a ser mamá!". Con la segunda, me enteré a los dos meses de embarazo", explica Florencia."Vas cayendo de a poco", agrega Maira.Gabriela Martinicorella, psicóloga del gabinete de la escuela y profesora del PIT, asegura que la maternidad no impide tener sueños, seguir estudiando."Lo hemos trabajado en talleres de reflexión. El mensaje a otras mamás es que el hijo no nos inhabilita a apostar a la vida, a tener proyectos. Estas chicas son un canto a la esperanza, están en el mejor camino, están donde deben estar", subraya.Para Matosco el apoyo familiar es tan importante como el institucional. "El colegio, el Paicor, el Gobierno tienen que dar respuestas porque estas realidades son concretas y las chicas no pueden sentir abandono", reflexiona.