Los ingresos para el crédito que no tiene Inés
Para una casa de tres dormitorios, hay que sumar ingresos de unos $ 63 mil por mes. En Córdoba, el promedio de ingresos de los asalariados del sector privado es de 14.640 pesos.
"Setenta mil pesos para calificar en un crédito, ja ja, ¡andá a anotarte! ¿Pero en qué planeta viven los que ponen esos ingresos? ¿Cuánto creen que gana la gente?”, dice enojada María Inés, una maestra jardinera con un salario que ronda los 15 mil pesos y que de ninguna manera le alcanza para soñar con una vivienda propia.
El comentario viene a cuenta del anuncio del nuevo presidente del Banco Central, Javier González Fraga, de extender la línea de créditos actual Tu Casa, que permitía compra de vivienda terminada, a quienes quieren construir y refaccionar la vivienda.
El crédito es a 20 años de plazo, con una tasa del 18 por ciento en el primer año; del 14 por ciento en el segundo y el tercero, y ajustable en función de los salarios a partir del cuarto año. Todos los agostos se aplicará el ajuste y el monto máximo por desembolsar es de 2,8 millones de pesos, algo más de los 2,2 millones que permite la línea Tu Casa. Este préstamo, destinado a la compra de unidad terminada, ya otorgó 4.500 créditos por un total de 6.500 millones de pesos.
Los dos gozan de una ventaja que no es menor, y que años atrás ya implementó el Banco de Córdoba: la posibilidad de sumar ingresos de familiares cercanos, que se convierten en codeudores de los titulares. Padres, hermanos e hijos de la persona o pareja solicitante (pueden estar casados o no) aportan sus recibos de sueldo y contribuyen a sumar ingresos demostrables, una vara demasiado alta para el promedio de los asalariados argentinos.
En Córdoba, el promedio de ingresos de los asalariados del sector privado es de 14.640 pesos, a septiembre de 2016 (último dato disponible), aunque se presume que para esa fecha ya se han dado todos los aumentos pactados en paritarias, así que no debe distar mucho hoy de esa cifra.
El problema es que los salarios son bajos para el precio de los inmuebles y para las condiciones de devolución que propone la línea del Banco Nación, con sistema de amortización francés y tres años de tasa fija más 17 de tasas variables según salarios.
Alcanza para poco
En el caso de María Inés, su salario le alcanzaría para obtener alrededor de 400 mil pesos, insuficientes aun para proyectos de vivienda social, de dimensiones muy reducidas. Supongamos que se trata de una pareja, que logra demostrar, en blanco, 30 mil pesos. Con esa plata obtiene 750 mil pesos de préstamo, que le alcanzan, con suerte, para construir unos 70 m2 a los precios de vivienda social que calcula la Dirección de Estadística y Censos de Córdoba. A costos reales de mercado, son apenas 40 m2.
Miremos el caso a la inversa: ¿cuánta plata hace falta para una vivienda de 150 m2, una estándar de tres dormitorios que demanda la familia tipo? Alrededor de dos millones pesos, de los cuales el banco financiaría 1,6 millones y los interesados deberían contar con un ahorro para cubrir la diferencia. Para obtener esa plata habría que demostrar ingresos por 63 mil pesos y pagar una cuota de 19 mil pesos, más que el salario completo de Inés.
Una posibilidad es sumar ingresos de familiares para calificar, pero hay que pagar una cuota muy alta. Y acá es cuando los bancos, sin decirlo explícitamente, asumen una realidad muy enraizada en el mercado laboral argentino: los “empleados grises”, es decir, los que cobran una parte en blanco y otra en negro.
Este segmento tiene entonces capacidad de pagar una cuota alta, aunque no puede demostrarlo. Sirve entonces sumar codeudores para los papeles, aunque luego no se les pida asumir una parte de la cuota. De todos modos, aun cuando esto franquee el acceso, las cuotas siguen siendo inalcanzables para el promedio del asalariado argentino.

