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Los estudiantes y el gobierno universitario

16 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Roberto Ferrero*
Los estudiantes y el gobierno universitario

La Asamblea Universitaria de nuestra más antigua Casa de Altos Estudios (la Universidad Nacional de Córdoba) acaba de sancionar ayer una modificación a su sistema de gobierno que altera de modo sustancial el que venía funcionando hasta el momento, con sostenida injerencia estudiantil. El tipo de gobierno en la autonomía universitaria, como se sabe, data de 1918 y fue uno de los grandes logros del triunfo de la Reforma, que contó para obtenerlo con el apoyo del presidente Hipólito Yrigoyen y la oposición de la casta profesoral oligárquica que venía manejando la Casa de Trejo como si fuera un bien patrimonial de pertenencia privada por herencia. La reforma de sus estatutos permitió la integración de los estudiantes a la administración de su universidad, aunque en forma limitada. En vísperas de la presidencia de Perón –octubre y noviembre de 1945– la representación estudiantil, si bien se decidía electoralmente, era indirecta, ya que los alumnos no elegían alumnos para representarlos, sino ¡profesores! Eran tres por cada una de las tres facultades entonces existentes (Medicina, Derecho y Ciencias Exactas) y a veces traicionaban a sus representados y se aliaban firmemente a sus colegas en la docencia. Por eso la FUC exigió siempre elecciones directas.No lo logró en forma total. Con el advenimiento del peronismo, se suprimió la autonomía y la participación estudiantil fue hecha, según la ley nacional 13.031, eligiéndose un delegado proveniente del último año de estudios, escogido por sorteo entre los 10 mejores promedios, con voz pero sin voto. De este modo, por primera vez en toda la historia del movimiento estudiantil, el peronismo hizo entrar –con todas las limitaciones y condicionamientos que se quiera– representantes directos de los alumnos (o sea: alumnos mismos) a los niveles de dirección de la universidad. Esta conquista se amplió notablemente en 1956/57, cuando, en premio a su lucha de 10 años contra el gobierno del general Perón, la llamada "Revolución Libertadora" concedió al movimiento estudiantil, tanto reformista como católico, además de la autonomía restaurada, el gobierno tripartito. Profesores, egresados y estudiantes por elección y representación directa, pero no paritario como quería la Reforma, porque el nuevo estatuto aseguraba la mayoría profesoral absoluta por encima de cualquier alianza de egresados y alumnos que pudiera darse en los Consejos Directivos de cada facultad o en el Consejo Superior. Posteriormente, y por iniciativa de Rafael Vaggione, dirigente del desaparecido movimiento "Integralista" socialcristiano, hegemónico en el estudiantado cordobés entre 1961 y 1971 por encima de la Reforma Universitaria, el gobierno se hizo cuatripartito al agregarse la representación de los empleados no-docentes. Ahora, este sistema está a punto de tener cambios sustanciales en su base decisoria, a tenor de los tiempos que vivimos, pero no es seguro que la ingeniería del rector Hugo Juri y sus adeptos se consolide ante la tenaz oposición de gran parte de la comunidad universitaria.

*Historiador