Lo deseable: estudiar y trabajar
De los 3,8 millones de jóvenes en el país que tienen entre 19 y 24 años, el 26 por ciento se dedica sólo a estudiar.
El 11 por ciento está desempleado y busca trabajo, el 15 por ciento no estudia, no trabaja ni busca hacer alguna de las dos cosas y el 48 por ciento trabaja, casi todos en relación de dependencia, la mayoría en negro. ¿Es deseable que un joven se dedique sólo a los estudios, superiores o universitarios? "Lo ideal es que esté trabajando y a la vez estudiando", asegura sin dudar Jorge Colina, jefe de investigaciones de Idesa. La concepción familiar indica, muchas veces, que hay que dedicarse ciento por ciento al estudio en esos años y después, pensar en trabajar. "El tema es que a los 25 pasa a ser un desempleado, porque muchos chicos no están acostumbrados a mantener esos empleos", agrega Colina.En segundo lugar, como "deseable" para el crecimiento económico de un país, es que el joven esté trabajando y generando sus propios ingresos y, en tercer lugar, dedicándose sólo a estudiar. Pero para que un joven pueda estudiar y trabajar, hay que pensar en puestos de trabajo de tiempo parcial y que estén razonablemente remunerados, porque cuando son mal pagos el incentivo a no hacerlos (o dejar de estudiar para buscar otro trabajo) es muy grande.Por eso es que muchos economistas piden diseñar incentivos impositivos para estos jóvenes de 18 a 30 años. En el último informe de Empleo y Desarrollo Social de la Universidad Católica, Colina y Osvaldo Giordano aportan estrategias para mejorar la demanda laboral. Parten de que para una empresa, contratar un joven sin experiencia cuesta igual que un adulto: cargas sociales de entre el 46 y el 51 por ciento del salario bruto y la misma escala de remuneraciones de convenios colectivos que no contemplan, a veces, la categoría aprendices. Proponen, además de una intervención en el nivel medio para realizar prácticas extracurriculares, una exención de aportes previsionales de hasta 60 meses. La empresa que contrate un joven menor de 30 años quedaría exenta de aportes y contribuciones a la seguridad social estatal (Anses y Pami, no la obra social). Hoy, Anses exige 30 años de aporte y 65 de edad a los hombres y 60 a las mujeres, por lo que aportando a partir de los 30 se cumplen los requisitos. Además, para calcular la jubilación se toman los últimos 10 años: los primeros no cuentan.

