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Linchamiento poético

En una encuesta reciente, ante la pregunta sobre cómo actuar frente a un hecho de violencia, el 84% de los encuestados contestó que optaría por avisar a la Policía en lugar de actuar por su propia cuenta.

07 de abril de 2014 a las 01:45 p. m.
Redacción La Voz
Linchamiento poético

Después de mirar el thriller de ciencia ficción La noche de las bestias (The Purge, en inglés), tal vez muchos pensaron que estábamos muy lejos de ese escenario casi apocalíptico. La historia de la película transcurre en Estados Unidos, en 2022. El gobierno ha decidido implantar la "purga anual", una regla que permite que una noche de cada año se cometa cualquier clase de crimen sin tener que hacer frente a las consecuencias ni responder ante la Justicia.Cualquier actividad criminal será legal, incluido el homicidio. En un lapso de 12 horas, las fuerzas de seguridad no prestan servicio y los hospitales tampoco admiten pacientes. Según esta épica, los niveles de inseguridad y desempleo bajan casi a nivel cero.Esa "purga", según el argumento del filme, fue diseñada para actuar como una catarsis para el pueblo estadounidense, para que pudieran ventilar todas las emociones negativas.Cualquier similitud con los saqueos del 3 y 4 de diciembre del año pasado en Córdoba, o con los recientes linchamientos a delincuentes en todo el país, es mera coincidencia. ¿Cómo sigue? La semana pasada, la consultora D'Alessio Irol difundió las datos de una encuesta en la que predominó el rechazo generalizado hacia los linchamientos. Ante la pregunta sobre cómo actuar frente a un hecho de violencia, el 84 por ciento de los encuestados contestó que optaría por avisar a la Policía en lugar de actuar por su propia cuenta.Una de las conclusiones de la encuesta es que la sensación de inseguridad no mina la convicción de que la educación y el trabajo siguen siendo el camino correcto para recuperar una mayor seguridad. Sólo un seis por ciento cree que la mal llamada "justicia por mano propia" puede colaborar con este objetivo.Los datos ponen en contexto los últimos hechos de violencia ciudadana y generan cierto alivio en cuanto a que las personas aún tienen frenos inhibitorios y un poder de reflexión superior a una coyuntura tan desfavorable como la de la inseguridad.La pregunta es: ¿qué sigue después de estos episodios de violencia social? La sociedad percibe que el Estado (léase las fuerzas de seguridad, la Justicia, los gobiernos) no da respuestas, con lo cual se siente con autoridad para quitarle su derecho de capitalizar la violencia, es decir las reglas y las leyes con las que controla la paz social.Cuando el Estado se ausenta, en relación con el cuidado y la protección que debe dar a sus ciudadanos, sin cubrir las expectativas para las que fue creado, lo que sobreviene es más violencia, ya sea desde la delincuencia o de sus víctimas, dicen los especialistas.En este punto, son interesantes las respuestas obtenidas en el trabajo de D'Alessio Irol. A la pregunta concreta "¿por qué cree que suceden estos hechos de violencia?", el porcentaje sobre respuestas múltiples fue: el 70 por ciento contestó "porque la gente está cansada de que le roben" y el 67 por ciento "porque los delincuentes no tienen condena". Preocupación Mientras tanto, Cacho Yerom, nuestro consultor permanente, está preocupado por la crispación que se percibe entre los ciudadanos. "No es necesario presenciar un arrebato para que la gente salga a linchar a un delincuente; basta una simple mala maniobra en el tránsito para que dos conductores se maten a golpes de puño", dice. "Pero mi gran temor –agrega Yerom, preocupado– es que alguna vez bajemos los brazos y caigamos en un linchamiento menos prosaico y más poético... contra aquellos que le roban un beso a una chica o le arrebatan el corazón a una dama; a los que le arrancan la sonrisa a un niño. A eso sí le tengo más miedo".