“Les digo a los chicos que no son pobres, que valen mucho”
Martín Gómez creó en Villa Allende la primera Academia Solidaria de Música para adolescentes vulnerables. Enseñan música y otras expresiones artísticas en forma gratuita.
Martín Gómez (34) es músico, docente e integra hace 14 años la banda de rock Rosas y Espinas. Pero su compromiso como artista trascendió las fronteras del escenario. “Decidimos involucrarnos más con lo que decíamos arriba de las tablas y con la ONG Rosas y Espinas intentamos dar respuestas a alguna de las necesidades de nuestro barrio”, relata.
Y como buenos músicos que son, decidieron lanzar hace tres años la Academia Solidaria de Música (ASM) en Villa Allende, donde jóvenes de 12 a 20 años, en su mayoría excluidos del sistema de educación formal tienen la posibilidad de aprender a tocar un instrumento, a pintar, dibujar o hacer danza en forma gratuita.
“A modo de devolución solidaria les proponemos que pinten plazas, hagan murales con mensajes esperanzadores, organicen shows solidarios en barrios o brinden mates cocidos populares en los sectores más vulnerables”, cuenta Martín.
Desde su perspectiva la vida es rosas pero también espinas. “Te propone cosas hermosas, pero el mensaje que me trasmite va en contra de los realities porque en dos meses no lográs nada. Para mí la vida es rosas y espinas y hay que trabajar duro para conseguir un objetivo”, afirma convencido.
Sin embargo, Martín considera que no es necesario ser como la Madre Teresa de Calcuta, sino hacer lo que cada uno puede para construir una sociedad más humanitaria.
“Si tomáramos conciencia de que todos podemos hacer algo para que esta sociedad sea más justa, no necesitaríamos íconos tan grosos que trabajaron por miles y dejaron su vida por una causa. Solidario para mí es una persona común que trabaja, estudia y que en su camino de andar, simplemente da lo que puede”, advierte convencido.
Sorprendido por el impacto de la iniciativa, el músico cuenta que después de disparado el proyecto se formó una cadena solidaria mágica y todo comenzó a fluir. “No teníamos salón y la iglesia evangélica del barrio nos prestó el suyo, no teníamos instrumentos y llegaron las donaciones para comprarlos, no teníamos profes y ya somos 12 que trabajamos ad honorem dando clases de origami, talleres musicales de guitarra, bajo, armónica, talleres literarios, pintura y dibujo, canto, danzas folclóricas y danza teatro”, relata entusiasmado.
Sus alumnos vienen no sólo de Villa Allende sino también de Unquillo, Mendiolaza y Córdoba. Una de las personas que más lo movilizó en esta causa y lo apoyó en sus decisiones fue su papá, Miguel Angel Gómez, a quien recuerda con agradecimiento y admiración.
“Mi papá siempre nos dijo que si algo no nos gustaba estaba bien quejarse pero que había que hacer algo para cambiar la situación. Me acuerdo cuando le dije que quería dejar de estudiar ciencias económicas –estando en tercer año– para dedicarme a la música. Él me dijo: te aconsejo que continúes y termines, pero si realmente sentís que la música es lo tuyo, no dejes de hacer lo que te gusta”, evocó emocionado.
Un proyecto familiar. Martín reparte sus horas entre el estudio de grabación, su academia privada de música para profesionales y el trabajo de la academia solidaria de música que le ocupa todas las mañanas y algunas medias tardes, cuando da clases de guitarra a los jóvenes.
Su esposa Paula Carrevero, además de ser la primera voz en la banda, da clases de canto en la academia. Y su hermano Pablo, que es baterista de Rosas y Espinas, también da clases gratuitas de batería. Su otro hermano Lucas que toca el bajo también ayudó mucho en el proyecto, aunque ahora trabaja en Buenos Aires.
En la Academia de Música Solidaria se enseña música pero también valores para afrontar la vida con alegría y dignidad.
Una de las primeras cosas que les dice a sus alumnos es que ellos pueden no tener dinero, pero que no son pobres sino que tienen un gran potencial para desarrollar como personas. “Ustedes no son pobres. Viven en una situación de dificultad económica, pero valen mucho. Y si no se dieron cuenta, acá en la Academia lo van a descubrir”, agrega Martín.
Lo que necesitan
Por el arte. La Academia Solidaria de Música actualmente enseña música y otras expresiones artísticas a casi 100 adolescentes en situación de riesgo.
Necesitan. Donaciones para comprar más instrumentos y para material de difusión, un espacio más grande para funcionar y más voluntarios para tareas operativas en la institución. Más información en www.rosasyespinas.com o al teléfono (0351) 156-743231.

