Lenta recuperación tras el tornado
La mitad del alumbrado público aún no funciona y gran parte de la ciudad continúa sin telefonía fija ni servicio de televisión por cable.
El paso del tornado del 2 de diciembre último aún se hace sentir en la ciudad, que lentamente va recuperando su aspecto, aunque todavía falta mucho trabajo para que luzca como antes. Javier Giraudo, director de Comunicaciones del municipio, reconoció que les llevará más de dos años normalizar la ciudad.El temporal dejó como saldo dos personas muertas, varios heridos y destrozos en fábricas, establecimientos públicos y viviendas. La mitad del alumbrado público y de los semáforos no funciona. Gran parte de la ciudad continúa sin telefonía fija ni servicio de TV por cable y la costanera del río todavía tiene muchos árboles caídos.Para enfrentar la situación, el municipio recibió parte de la ayuda prometida por la Provincia, que hasta ahora se destinó, en su mayoría, a la construcción de viviendas. Por lo menos 31 viviendas resultaron con daños, en algunos casos totales. El intendente Roberto Herrera dijo que están construyendo ocho casas y pronto comenzarán con la construcción de otras cuatro. Destacó que asistieron a unas 150 familias con tanques de agua, ladrillos y otros materiales de obra. Pese al esfuerzo, reconoció que todos los días le llegan nuevos reclamos. Por otra parte, varias empresas que fueron perjudicadas por los fuertes vientos intentan recuperarse con la ayuda de créditos "blandos" que el Banco de Córdoba entregará a algunos afectados.Entre las industrias más damnificadas, figura una fábrica de colchones, ubicada en el ingreso a la ciudad, a la que el tornado le levantó dos tinglados donde guardaban mercadería. Una distribuidora de bebidas quedó desmantelada y debió mudarse a otro lugar. Y una fábrica de muebles tuvo pérdidas por más de cuatro millones de pesos, según Roberto Patria, su titular. Pese a las pérdidas, todas están produciendo.
Clases garantizadas
Herrera aseguró que el comienzo del ciclo lectivo está asegurado, a pesar del daño que sufrieron algunas escuelas.
Luis Guadiño (63) y su esposa Edit Irusta (69) perdieron casi todo el día del tornado. Estaban en el patio cuando el viento hizo volar por las aires su casa prefabricada.
Pidieron asistencia, pero no llegó, por lo que el hombre decidió renunciar a su trabajo para, con la colaboración de su hermano y amigos, reconstruir su casa.
“No sé cómo devolveremos la plata que nos prestaron. Desde que dejé el trabajo sólo hago algunas changas. Ojalá el municipio pueda ayudarnos”, dijo Luis.
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