Estudio. Leer, escuchar música o ir a un museo frena el envejecimiento igual que hacer ejercicio

Una investigación midió el ADN de más de 3.500 adultos y encontró que las actividades culturales semanales ralentizan el envejecimiento biológico un 4%, lo mismo que el ejercicio físico regular.

19 de mayo de 2026 a las 01:50 p. m.
Leer, escuchar música o ir a un museo frena el envejecimiento igual que hacer ejercicio
Leer, escuchar música o visitar museos frenan el envejecimiento tanto como el ejercicio físico.

Ir al teatro, abrir un libro o ponerse auriculares puede tener el mismo efecto biológico que salir a correr. Esa es la conclusión central de un nuevo estudio del University College London (UCL), publicado en la revista Innovation in Aging, que analizó marcadores del envejecimiento en el ADN de 3.556 adultos del Reino Unido.

Los investigadores compararon los cambios químicos en el ADN, sin alteración del código genético, de personas según su nivel de participación en actividades artísticas y culturales. El resultado fue que quienes realizaban esas actividades al menos una vez por semana envejecían un 4% más lento que quienes casi nunca lo hacían.

El mismo efecto que el ejercicio

Las jornadas de promoción de actividad física son gratuitas.
Las jornadas de promoción de actividad física son gratuitas. (Municipalidad de Córdoba )

La cifra coincide exactamente con los beneficios del ejercicio físico regular. Quienes hacían actividad física semanal también envejecían un 4% más lento que los sedentarios. Es la primera vez que la ciencia cuantifica este efecto de las artes a nivel biológico usando relojes epigenéticos, herramientas que miden la metilación del ADN para estimar la edad biológica real.

Los efectos fueron más marcados en adultos de mediana edad y mayores de 40 años, y se mantuvieron incluso al descontar variables como el índice de masa corporal, el tabaquismo, el nivel educativo y los ingresos.

"Estos resultados demuestran el impacto de las artes en la salud a nivel biológico. Proporcionan evidencia para que la participación en actividades artísticas y culturales se reconozca como un comportamiento que promueve la salud, de forma similar al ejercicio físico", explicó Daisy Fancourt, titular de la Cátedra Unesco de Artes y Salud Global.

A mayor frecuencia y variedad, más beneficios

Por qué leer antes de dormir puede cambiar tu bienestar emocional.
Por qué leer antes de dormir puede cambiar tu bienestar emocional. (ARCHIVO)

El estudio también midió la frecuencia. Participar en actividades artísticas al menos tres veces al año ya se asoció con un envejecimiento un 2% más lento. La participación mensual elevó ese beneficio al 3%, y la semanal al 4%.

La diversidad de actividades también importa. Según los investigadores, cada disciplina (leer, escuchar música, visitar museos o galerías) aporta ingredientes distintos: estimulación cognitiva, emocional, física o social. Combinarlas potencia el efecto.

"Las actividades artísticas reducen el estrés, disminuyen la inflamación y mejoran el riesgo de enfermedades cardiovasculares, al igual que el ejercicio físico", explica Feifei Bu, coautora principal de la investigación.

Cómo se midió el envejecimiento

Los investigadores usaron datos del Estudio Longitudinal de Hogares del Reino Unido y aplicaron siete relojes epigenéticos sobre muestras de sangre de los participantes. Dos de esos relojes, DunedinPoAm y DunedinPACE los más recientes, miden el ritmo del envejecimiento. Una puntuación alta se asocia con mayor riesgo de enfermedades relacionadas con la edad.

Con la prueba PhenoAge, que estima la edad biológica, las personas que participaban en actividades culturales al menos semanalmente resultaron tener, en promedio, un año menos de edad biológica que quienes rara vez lo hacían. Los que hacían ejercicio semanal registraron medio año menos.

Una herramienta de salud pública subestimada

El equipo de la profesora Fancourt lleva casi una década investigando los vínculos entre artes y salud en la UCL, institución que también aloja un Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en esta materia.

Los autores señalan que la participación cultural cumple criterios similares a los del ejercicio como intervención de salud pública: accesible, de bajo costo y con efectos comprobables. El estudio abre la puerta a que actividades como leer o ir a museos sean incorporadas formalmente en guías de salud preventiva.