Las damas también se van a las manos
No es que la mujer cambió. El mundo cambió antes que ella, y para todos. Aunque Camaño y Giménez no sean ejemplo de nada, no son responsables de que la agresión sea un mecanismo definitivamente incorporado. Rosa Bertino.
Esta semana no hubo vendavales ni índices de desnutrición, inflación o sequía. La opinión pública necesitaba un respiro. Y lo encontró en las escaramuzas políticas y mediáticas. En ambos casos, las chicas tomaron la iniciativa, sin que un Tinelli les marcara el libreto. El hecho más llamativo ocurrió en el Congreso, cuando la diputada Graciela Camaño pidió a un compañero de banca que le tuviera la cartera, el celular y el saquito. Una vez que tuvo las manos libres, se dirigió a su par Carlos Kunkel y le dio un buen cachetazo. El segundo hecho no alcanzó a suceder, gracias a que la escolta de Susana Giménez la contuvo para que no se arrojara sobre Roberto Petinatto. Por la tele se vio que, en cuanto la "diva" empezó a gritarle "vení, desgraciado… vas a ver cómo vas a quedar", el animador huyó en dirección contraria. Muertos y degollados. Por si alguien estuvo de viaje, refugio espiritual o en terapia intensiva, aclaremos que el primer episodio obedeció a una vieja animosidad entre la señora de Hugo Barrionuevo y su (ex) compañero peronista. Parece que Kunkel, en vez de decirle las cosas al gastronómico y en su cara, se las manda a decir con ella. No es cuestión. En cuanto a Susana Giménez, durante años soportó las cargadas de Mario Pergolini. Ahora que Pergolini no está, al ex Sumo se le dio por cubrir esa vacante, con una ligera variación: no se la agarra con los kilos y los años de Susana, sino con sus invitados y cierta afición etílica. El muerto se asustó del degollado. Nueva femineidad. A título personal, aclaro que no pienso dedicar un minuto a las reflexiones sobre el nuevo perfil femenino, la mujer en un mundo de varones, el "machifeminismo", etcétera. Las cosas son así y listo. ¿Cuánto hace que los docentes vienen diciendo que prefieren los varones a las chicas, porque éstas "son terribles"? De todos modos, el grueso de las estadísticas sigue inclinando la balanza para el otro lado. Aunque las víctimas de delito no son discriminadas por género, lo ocurrido hace poco en Córdoba es más que elocuente: en una casa de familia, 17 chicas hacían la "previa" del boliche; en otra, un número parecido de chicos. Los "choros" asaltaron a las primeras. Un panorama similar se registra en las paradas del colectivo. Esperan a las mujeres. Por las dudas, no se meten con los varones. Pero a éstos les va peor en rutas y enfrentamientos entre barras. Entrenamiento. No es que la mujer cambió. El mundo cambió antes que ella, y para todos. Aunque Camaño y Giménez no sean ejemplo de nada, no son responsables de que la agresión sea un mecanismo definitivamente incorporado. ¿Quién iba a imaginar que los centros vecinales propiciarían el adiestramiento del adulto mayor en general, y femenino en particular, ante situaciones de violencia? El Centro de Protección Familiar de La Falda organizó una jornada intensiva, con policías y especialistas. Después colgaron deliciosas fotos en la Web: una "abuela" haciendo un gancho; otra, una traba; una tercera, sirviendo bocaditos a los uniformados… Hace un momento entró un correo, de la oficial principal Moira Romero, de la Brigada Femenina, recordando que el miércoles continúa el curso teórico-práctico en avenida Colón. Pero advierte que usar la mente es mucho más efectivo que irse a las manos.

