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Las brechas de género en lo cotidiano

La mujer tiende a sacrificar aspectos de su vida personal y laboral para poder cumplir con la casa. Mujer y trabajo: radiografía de las inequidades

05 de marzo de 2017 a las 12:01 a. m.
Mercedes D'Alessandro*
Las brechas de género en lo cotidiano

La gran clave de la desigualdad es la distribución asimétrica del trabajo doméstico no remunerado. En Argentina, las mujeres realizan el 76 por ciento de estas tareas (limpiar, cocinar, hacer las compras del hogar, reparaciones, cuidar a niños y adultos mayores, entre otras).

Esta división del trabajo es anacrónica y no se condice con la situación actual. Viene de otra época. En los años ’60, por ejemplo, sólo dos de cada 10 mujeres trabajaban fuera del hogar; hoy, son siete de cada 10. Las mujeres más que triplicaron su participación en el mercado, sin embargo no lograron sacarse de encima el trabajo dentro del hogar.

El trabajo doméstico no remunerado aparece como algo que las mujeres hacen porque les corresponde, o algo que se hace por amor. La mujer tiende a sacrificar aspectos de su vida personal y laboral para poder cumplir con las demandas del hogar y la familia.

Por supuesto, la situación se agrava cuando hablamos de familia y personas de bajos ingresos que además no pueden derivar estas tareas en terceros (niñera, empleada doméstica, delivery de comida). Entonces, lo que sucede es que muchas mujeres terminan o bien con una doble jornada laboral (una en su hogar y otra fuera), o bien con serias limitaciones para tomar trabajos de tiempo completo, estudiar, formarse. Se suele denominar ese fenómeno como pobreza de tiempo.

Visibilizar el trabajo doméstico no remunerado es uno de los grandes pasos que tenemos que dar para poder entender gran parte de las brechas de género que se nos presentan en lo cotidiano.

*Doctora en Economía