La virtud cuesta
Todo eso lleva tiempo, preparación y recursos. Por eso, exige un esfuerzo individual en favor de un bien colectivo. Por qué muchos cordobeses van a Toledo para sacar el carné
Hay un principio moral, también aplicable a la ética, que establece que la virtud cuesta. Con matices, el concepto puede aplicarse a lo que ocurre en Córdoba y en el país con las licencias de conducir.
En los últimos años, se inició un proceso que persigue un objetivo virtuoso: disminuir la inseguridad vial, que provoca que en la Argentina la primera causa de muerte de las personas de entre 5 y 34 años sean los accidentes.
Ese proceso implica, entre otras cosas, que no se le otorgue licencia a quien resulta inhabilitado por cometer muchas faltas de tránsito (pérdida de puntos) o por no pagar las multas. También, que la autoridad tome un examen teórico y práctico de conducción que permita reconocer la habilidad necesaria para guiar un vehículo, entre otras.
Todo eso lleva tiempo, preparación y recursos. Por eso, exige un esfuerzo individual en favor de un bien colectivo.
En Toledo, en cambio, el ahorro del esfuerzo individual puede ocasionar un costo comunitario fatal.

