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La viralidad, al palo

“La moda comienza y termina siempre por las dos cosas que más aborrece: la singularidad y la vulgaridad”, decía William Hazlitt.

05 de octubre de 2014 a las 12:02 a. m.
La viralidad, al palo

Nunca se sabe por dónde llegará la viralidad virtual. Afortunado el que consiga descifrar la clave, porque de él será el reino de las redes y de los dólares. Pero, por ahora, sigue siendo una sorpresa descubrir que la cara de un gato enfundada en un pan ahuecado ( cat breading ) tiene millones de variantes en Facebook y Twitter.La última tendencia que arrasó entre chicos, grandes e intendentes fue el " ice cube " o " ice buckett challenge ", filmarse tirándose un balde de agua fría para apoyar la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Pero ya fue.La que amenaza con destronarla ahora es el "FeelingNuts" (algo así como "Sentir los testículos"): consiste en famosos e ignotos que se fotografían tocándose sus partes íntimas, para concientizar sobre el cáncer testicular."La moda comienza y termina siempre por las dos cosas que más aborrece: la singularidad y la vulgaridad", decía el escritor inglés William Hazlitt.Antes de esta práctica viral, hubo otras: las selfies (autofotos para magnificar alguna parte del cuerpo y/o algún evento digno de ser enrostrado a los demás), el twerking (una especie de danza, usualmente realizada por mujeres, que consistía en mover las caderas de manera aun más provocativa y sensual que Shakira) y el "Harlem shake " (baile colectivo a partir de un tema musical, en el que cada cual realiza movimientos caprichosos –unos con y otros sin disfraz– de manera totalmente descoordinada).Uno de los más recientes es "Happy", llamado "el primer video musical 24 horas del mundo", filmado por Pharrel Williams en Los Ángeles, donde captura a una persona tras otra bailando la canción, a lo largo de todo el día. De inmediato se multiplicaron las versiones en todas las ciudades del mundo. Es más: en Irán, seis jóvenes fueron detenidos tras emular el videoclip, por una "afrenta a los códigos tradicionales de comportamiento". Demasiada felicidad para un sistema represivo.Las modas virales en la Web divierten, sorprenden y reproducen parámetros de otros tipos de modas. Van y vienen, mucho más efímeras y con menor tiempo de obsolescencia programada. Sin culpa.Dan la clave, también, para entender qué buscan y qué desechan los mayores consumidores de ocio digital: los más jóvenes.Y pobre del que pretenda emularlos. "Nada tan peligroso como ser demasiado moderno. Corre uno el riesgo de quedarse súbitamente anticuado", decía otro escritor –pero irlandés–, Oscar Wilde.Mejor no pensar cuál será la próxima postura fotográfica que se viralizará para concientizar sobre el cáncer rectal.