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La vida en un “smartphone”

Los modos de relacionarse han cambiado. Como todo avance tecnológico, para bien o para mal.

02 de noviembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La vida en un “smartphone”
TIEMPOS MODERNOS. La vida en un smartphone (Ilustración Gustavo Dagnino/La Voz)

Se venden por su condición de inteligentes. Mantienen conectados en cualquier tiempo y lugar. Permiten llevar todas las redes sociales en el bolsillo, sacarse fotos en todo momento y subirlas, responder mensajes con diversos sistemas…

Los nuevos modelos de teléfonos inteligentes ( smartphones , en inglés) son vendidos desde la promesa de virtuosismo: con ellos, como con una marca de ropa deportiva, nada es imposible.

Pero, a poco de entrar en ese mundo fantástico, muchos se encuentran con que no logran desconectarse de ese espacio de vida pública y virtual.

Como señaló la investigadora Jennifer Deal en un reciente artículo, todos se obligan a responder los mensajes de manera inmediata, en un esquema de trabajo sin límites temporales, que abarca hasta las vacaciones.

Ni qué hablar de la constante tentación de estar verificando qué se dice en Facebook o en Twitter; no sea cosa de que uno haya sido etiquetado o arrobado y no se entere. Sería un imperdonable blooper para un hiperconectado.En el periodismo, es muy fuerte la dependencia: los nuevos modos de trabajo obligan a estar en línea más allá de los tiempos frente a la computadora, la cámara o el micrófono.

Pero ¿qué pasa con la vida privada? ¿Cómo ponerle límite a la tentación de revisar a cada rato el teléfono?

Silvia Pérez Ruiz (@silviaperezruiz en Twitter), periodista de El Doce, acepta que quizá estaría mucho más en Facebook si no se dedicase a la comunicación. Twitter es su fuente permanente, pero pone límites: "Mis mañanas son sagradas para conectar con el sol, el jardín de mi casa, el desayuno con mi marido y hacer mis actividades off line ". Dice que los sábados después de las 13 y hasta el lunes al mediodía, se desconecta. Siempre hay un pero: "… salvo si fui a ver un espectáculo que me gustó mucho (o no) y quiero compartir esa opinión profesional con los amigos y contactos".

Agustina Vivanco (@Agustinavivanco), periodista de Cadena 3, lo admite: “Sí, me siento hiperconectada. Por mi trabajo y por elección. Los nativos digitales no renegamos tanto de eso. Nacimos en estos tiempos modernos. Pero... todo en su justa medida. Creo que equilibrio y mesura deben regir”.

María del Mar Job (@Mariadelmarjob), de La Voz del Interior, coincide con Vivanco: "¡Totalmente hiperconectada! Es un aprendizaje cómo balancear la vida personal, profesional y pública".

"El hecho de vivir con un smartphone o cualquier dispositivo móvil inteligente, conectado, hace que la realidad se sienta un poquito menos real", señalan los periodistas Lev Grossman y Matt Vella, de la prestigiosa revista Time.

“Uno está hiperconectado hasta el punto que es apto para prestar atención a los pensamientos y opiniones de los extraños anónimos por sobre sus seres queridos”.

Los modos de relacionarse han cambiado. Que Facebook ofrezca como amigos a personas desconocidas y que ellos puedan entrar en nuestras vidas si compartimos sentimientos en palabras o imágenes abre el mundo. Como todo avance tecnológico, para bien o para mal. La inteligencia, al final, no está en el teléfono. Está en quien lo utiliza.

Para participar en Twitter, usar el hashtag #tiemposmodernos