La temperatura correcta
La diferencia de temperatura entre hombres y mujeres es algo que tiene otra explicación que va más allá de la ciencia.
"¿Cuál es la temperatura correcta con la que los seres humanos debemos andar por la vida?”, es la pregunta que se hace Cacho Yerom, el asesor permanente de esta columna. Y agrega: “Si sos tibio, la Biblia dice que Dios te vomitará de su boca. Si sos caliente, quedás fuera de norma en determinadas situaciones, como sucede ahora en esta campaña electoral, en la que hay políticos que están recalientes”.
En otro extremo, si una persona no pone empeño o fracasa en situaciones claramente favorables, se gana el mote de “pecho frío”.
“Entonces, ¿cuál es la temperatura correcta? –insiste Yerom– Tendremos que acordar estándares de temperatura e inventar un termostato que la regule. Un aparatito que nos avise cuando estemos en riesgo de entibiarnos o, caso contrario, que nos advierta sobre un probable recalentamiento”.
El disparate de Yerom (al que nos tiene acostumbrados), en realidad sirve para referirnos a las diferencias de temperatura que existen entre hombres y mujeres.
Manos frías
La ciencia explica por qué las mujeres tienen una temperatura corporal inferior a la de los hombres, algo vinculado con la irrigación sanguínea.
Según esta tesis, las mujeres conservan el calor mejor que los hombres debido a que su grasa corporal está uniformemente distribuida en su cuerpo y pueden hacer fluir su sangre a sus órganos centrales. Pero esta eficiente forma de mantener cálidos los órganos vitales hace que menos sangre circule por algunos de sus distritos corporales.
En ese sentido, lo que más llama la atención a los hombres son las manos, los pies y las posaderas de las mujeres que, en general, siempre están fríos. “Puede que haya una explicación científica para esto. Pero para mí hay otra razón, mucho más romántica, y es que la mujer tiene esas partes del cuerpo frías para que nosotros las entibiemos. Incluso, hasta puede ser uno de los motivos que explican la supervivencia de la especie humana”, aporta Yerom.
Claro que en invierno suele ser un acto de arrojo, no debidamente valorado, permitir que una mujer asiente sus pies helados (casi al punto de congelación) sobre nuestro siempre tórrido cuerpo.
Calentamiento global
Los ambientalistas sostienen que la raza humana es la causa del calentamiento global.
Cacho Yerom dice que los hombres, en particular, son mucho más responsables que las mujeres de esta dramática situación planetaria, que amenaza con la extinción misma de nuestra especie. Pero, como siempre, nuestro asesor confunde este tipo de calentamiento con fogosidad, con la pasión con que los seres masculinos plantean el abordaje en la intimidad de la pareja.
En este punto, y siguiendo el despiste de Yerom, las diferencias de “temperatura” en este rubro parecen lucir muy ostensibles. “Mientras al hombre se lo cataloga como insaciable, la mujer busca menos frecuencia, pero mayor calidad. Creo que es un claro problema de termostato”, concluye nuestro consultor.

